Opinión

Maestría en engaño

Eduardo Carmigniani
Guayaquil, Ecuador

Como si los fuegos artificiales no se hubiesen apagado el 1 de enero, el paisito sigue distraído con la cortina de humo del título forjado de Pedro Delgado, más humeante ahora con el añadido de una orden de detención para el maestro del engaño, bandereada como muestra dizque indeleble de desmarque. Y es que al margen de una credibilidad, no por los pisos, sino enterrada por el confesado y descarado fraude académico, colosal error es quedarse marchando en el propio terreno del inútil discurseo sobre el asunto aquel de la forjadura, en el que se está inmovilizando la atención ciudadana pese a que es evidente que tiempo luego, una vez aplacados los ánimos, terminará absuelto, pues más allá de la inocultable inmoralidad, la mentira, de por sí, no se encuentra tipificada en el Código Penal.

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Opinión

¿Reducción de costos?

Por Eduardo Carmigniani
Guayaquil, Ecuador

Es puro ilusionismo el que, desde este enero, los usuarios de servicios bancarios vayan a desembolsar menos dinero a cambio de recibirlos. La reducción de «costos» de que se viene hablando no es en verdad tal cosa, y el asunto debe de una vez quedar bien clarito para que el público se ahorre protestas de buena fe, aunque inútiles; o mejor, para que evite caer en manos de agitadores profesionales del chantaje, que actúan bajo variopintos rótulos de «defensa del consumidor» cuando lo único que buscan es escandalizar en provecho de su propia billetera. El asunto hay que aclararlo también porque, según una caricatura del pasado miércoles -que probablemente revela un errado sentir general- ya hasta hay protestas por el lado de considerar ínfima a la tal supuesta «reducción».

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Opinión

Delgada inocencia

Eduardo Carmigniani
Guayaquil, Ecuador

Me parece que se está -la época es propicia- cayendo en la inocentada de perder el tiempo discutiendo si las decisiones del directorio del Banco Central, mientras estuvo presidido por Pedro Delgado, son o no nulas por causa del asuntito aquel de la forjadura del inexistente título, de tercer nivel académico, que supuestamente lo acreditaba como economista.

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