Ecuador. Martes 28 de Marzo de 2017
  • Seguir en Facebook
  • Seguir en Twitter
  • Seguir en Google+
  • Seguir en YouTube
  • Seguir en Instagram
  • Seguir en LinkedIn

La “Transición lenta…” de Pamela Hurtado

Guayaquil.- “Übergang-Langsam...” (Transición lenta) es el nombre de la última exposición de la artista guayaquileña de ascendencia alemana Pamela Hurtado (Guayaquil, 1962), realizada en espacio cultural NoMíNIMO, en Plaza Lagos Town Center.

Publicidad

Pamela es autodidacta. Fue en las clases de arte del Colegio Alemán donde nació su pasión creativa, gracias al profesor Joachim Schwerdfeger, que instaba a los estudiantes a usar distintas técnicas y materiales. Ya siendo adulta, tomó clases con el artista guayaquileño Xavier Patiño, quien se convirtió en su esposo.

“Transición Lenta” se compone de varias series, por un lado, los cuadros con bordados de los cuentos infantiles tradicionales, que los empezó en el 2013, por otro, las pequeñas maquetas de bosques con animalitos encerrados en urnas, las series de fotos en pan dorado, que las usa a manera de objetos de recuerdo que han sido enmarcados.

Por lo general, sus objetos escultóricos son hechos con cosas de casa, siempre ha usado mucho de ello en su obra, como en la serie “Mujer, hazme un caldo de bola”, que tiene coladores y ralladores de cocina.

Pamela mariposa muy azul

Pamela estudió arquitectura y le gusta incorporarla en sus obras. En “Transición Lenta” encontramos fondos geométricos, color, mariposas, pájaros y flores. Algunos de sus cuadros son vistos desde arriba y otros en  perspectiva.

El nombre “Transición lenta…” tiene que ver con lo mucho que le ha costado ir dejando poco a poco a un lado sus “Blumenmuster” (Patrones florales) que tienen su origen en el diseño del papel tapiz que decoraba su habitación siendo niña, y que exhibió en la Galería DPM en el 2008.

“Sentía que tenía que salir de los Patrones Florales”, dice la artista, “Quisiera ser recargar menos mi obra, no sé si pueda, pero creo que estoy en ese camino”, dice Pamela.

Pamela urna venado

Pamela confiesa que lo bonito del exterior de sus obras, funciona como los colores antagónicos, ya que encierra sus problemáticas personales. “Mi trabajo es mi catarsis. Titulo los cuadros numerándolos a medida que los termino, como queriendo ordenar mi vida en una especie de inventario”, cuenta.

“Trabajo con los bordados sobre los conocidos cuentos infantiles, porque que me parece irónico que nos los contaran a nosotros de niños y que nosotros se los contamos a nuestros hijos, cuando en realidad tratan sobre temas violentos y malos. Sin embargo a partir de estos cuentos tenemos una relación de afecto y recuerdos con abuelos, padres, hijos y nietos”.

“Por casualidad, encontré en el internet figuras de animales de porcelana, venados, lobos, conejos, pájaros, mariposas, ardillas, ratones, cuyo diseño me transportó mentalmente a los bosques europeos de estos cuentos, donde estuve de niña con mi madre, visitando a mis abuelos en Colonia”.

Pamela Hurtado. Foto LaRepública

Pamela Hurtado. Foto LaRepública

“Uso a los animales de forma obsesiva en la serie “Estamos en el bosque”, retratándolos en diferentes series de objetos de recuerdos (fotos impresas sobre papel fotográfico con pan de oro) y en lienzos. Además, los coloco en urnas de vidrio, aislando en cada una un pedazo del bosque, como pequeñas maquetas. Me gusta decir lo mismo con varias formas de expresarlo, me gusta remarcar el mensaje, repertirlo de distintas maneras”.

Para el reconocido artista y docente cubano Armando Busquets: “La obra que Pamela Hurtado ha producido a lo largo de dos décadas emana de la memoria y de la evocación de su pasado íntimo, de su propia historia y realidad personal. A pesar de las derivas en los recursos visuales y de expresión utilizados por la artista durante todos estos años: objetos, instalaciones, pinturas y fotografías, el conjunto de toda su obra se obstina en reactivar la huella del pasado, como un trauma que persiste en torno a los recuerdos, a los sentimientos maternos, a los afectos conyugales y al cuestionamiento de la vida doméstica, pero también a los tabúes de la familia y a las frustraciones en torno a su condición de mujer, muchas veces marcada por la experiencia del dolor y la cólera reprimida”.

Pamela bello dos mariposas

“En la más reciente producción de Hurtado se asoma una voluntad resignificante de aspectos relativos a los afectos, el deseo de exaltación de la casa y de lo cotidiano como lo más sentido. De este modo, objetos que personalizan su entorno privado, tradicionalmente reconocido como baratijas adquiridas en tiendas de artefactos de bajo costo: figuritas de porcelana, floreros, piedras de falso brillante, tapetes y modelos de papel tapiz, constituyen su principal arsenal significante. En una peculiar operación repotecializadora de su valor, estos objetos son fotografiados, pintados o sencillamente intervenidos por la artista, haciendo aparecer ante el espectador como grandes artefactos, suntuosamente ricos a pesar de su bajo coste productivo. El gesto de Pamela Hurtado parece hurgar en el particular interés que puede despertar esta contradicción”.

mrjc/Fotos LaRepública