Ecuador. martes 12 de diciembre de 2017
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Dos millones de jóvenes católicos escuchan al Papa en Copacabana

Río de Janeiro, 27 jul (EFE).- El papa Francisco preside en la playa de Copacabana la Vigilia de XXVIII Jornada Mundial de la Juventud, uno de los momentos más sugestivos de las JMJ, al que asisten entre dos millones y medio de jóvenes de 190 países, según las televisiones brasileñas.


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El pontífice llegó a Copacabana en el papamóvil, en el que recorrió todo el paseo marítimo, de cuatro kilómetros de largo, hasta el lugar donde está levantado el palco, en la otra punta de la playa.

Decenas de miles de jóvenes le acompañaron durante el recorrido, en un ambiente muy sugestivo, muchos de ellos corriendo por la arena, mientras que varios helicópteros sobrevolaban la zona.

Esta vigilia y la misa final de la JMJ de mañana, domingo, iba a celebrarse en Guaratiba, a las afueras de la ciudad, pero debido a las lluvias caídas en los últimos días en Río de Janeiro, convirtieron el lugar en un lodazal y se decidió cambiar por Copacabana.

La playa de Copacabana. EFE

La playa de Copacabana. EFE

En la playa de Copacabana se celebró la ceremonia de bienvenida oficial al papa, el pasado jueves, y el Vía Crucis de ayer, viernes.

Hoy Copacabana es el Campus Fidei de la JMJ, nombre dado al recinto de Guaratiba.

La ceremonia de la vigilia se desarrolla en varios momentos. En un primero, varios jóvenes cuentan al papa y a los presentes sus experiencia de vida, después hablará Francisco y después se iniciará la procesión del Santísimo Sacramento llevado por diáconos.

Después la adoración eucarística, las plegarias de los jóvenes en italiano, polaco, español, alemán, francés, portugués e ingles y concluye con el Salve Regina, mientras el Santísimo es llevado a la capilla.

Temprano, grupos de jóvenes de todo el mundo realizaron  una caminada de unos 9,5 kilómetros desde el centro de Río de Janeiro hasta la playa Copacabana.

Los jóvenes, muchos de ellos con banderas de sus países de origen, muchos latinoamericanos, andaban por las calles de la ciudad, algunos orando, otros cantando, bajo la protección del Ejército de Brasil, que desplegó militares en motocicletas y camiones para evitar cualquier problema con los peregrinos.

“Nos ha tocado harto caminar y nosotros le dimos un sentido distinto. Vamos parando en cada parroquia que encontramos, rezamos el misterio del rosario”, dijo a Efe Carolina Gutiérrez, una peregrina de 30 años que andaba con un grupo de chilenos por el barrio de Botafogo, con la loma del Pão de Açucar al fondo.

El sacerdote Felipe Herrera, que también formaba parte de ese grupo, destacó que el papa ha trasmitido “un mensaje maravilloso de renovación y de recuperación de las fuentes cristianas”.

Eran numerosos los grupos de argentinos, con gorros, camisetas y banderas blanquiazules, que acudieron a Río de Janeiro a recibir a su compatriota, Francisco, en el primer viaje internacional de su papado.

El padre José Cardoso, de la localidad argentina de San Juan, recalcó la “simpleza” y “calidez” del pontífice. “Sus gestos son muy cercanos, gestos de padre, que realmente muestran aquello que quiere revelar Dios al hombre de hoy”, aseveró.

Mientras los jóvenes caminaban, el papa Francisco afirmó ante un millar de obispos y centenares de sacerdotes que es en las favelas, en los “cantegriles” (nombre que se da en Uruguay a los barrios de chabolas) y en las “villas miseria” donde tienen que ir a buscar y servir a Cristo.

“No podemos quedarnos enclaustrados en la parroquia, en nuestra comunidad, cuando tantas personas están esperando el Evangelio”, subrayó Francisco durante la misa que ofició en la catedral de Río de Janeiro.

Inicialmente el peregrinaje, uno de los actos tradicionales de las jornadas, debía haber recorrido 13 kilómetros hasta Guaratiba, un barrio alejado de la ciudad donde se iban a llevar a cabo los actos finales del encuentro católico.

No obstante, las lluvias de los últimos días convirtieron en un lodazal el descampado donde estaba previsto que se celebraran la vigilia y la misa final el domingo, por lo que los organizadores transfirieron esos actos a Copacabana.

Esa playa estaba hoy temprano ya llena de gente, que se prepara para pernoctar allí, aunque no podrá erigir tiendas de campaña, como sí habría sido posible en Guaratiba.

Los peregrinos recorrieron las avenidas Getulio Vargas y Río Branco, las dos principales arterias del centro de Río de Janeiro, y atravesaron gran parte de la zona sur de la ciudad por el Aterro do Flamengo, una ancha vía expresa que desemboca en Copacabana.

Todas estas vías fueron bloqueadas al tránsito para que los peregrinos tuvieran tiempo suficiente para llegar al lugar de la vigilia, cuyo comienzo está previsto para las 19.30 horas (22.30 GMT) de hoy. EFE

 Miles de peregrinos esperan la llegada del papa Francisco hoy, sábado 27 de julio de 2013, en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro (Brasil). El pontífice participará en este lugar de una vigilia que hace parte de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). EFE/Sebastião Moreira

Miles de peregrinos esperan la llegada del papa Francisco hoy, sábado 27 de julio de 2013, en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro (Brasil). El pontífice participará en este lugar de una vigilia que hace parte de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). EFE/Sebastião Moreira