El rol protagónico de la ministra de Economía, Sariha Moya, en Londres, se evidenció por los asistentes que destacaron su liderazgo de la mayor parte de la presentación con una vocería técnica, centrada en la sostenibilidad de la deuda y el orden fiscal. Este enfoque busca diferenciar la operación actual de episodios previos marcados por alta volatilidad y desconfianza.
El pasado lunes no fue posible observar la reacción inmediata del riesgo país , debido al feriado en Estados Unidos por el Martin Luther King Jr. Day. Sin embargo, la señal más relevante vendrá del precio y la tasa que logre la nueva emisión de bonos y cuánto podría concretarse la venta de bonos soberanos.
Moya también evidenció la intención de un roadshow (una gira de presentaciones que hace un gobierno para explicar su plan financiero a potenciales inversionistas y medir su interés antes de concretar una operación, como la emisión de bonos) que el Gobierno de Daniel Noboa inició en Londres y allí se destacó la otra intención oficial que es la recompra de alrededor de $3.000 millones en bonos Global 2030 y 2035, con un foco claro en los títulos que vencen en 2030.
Esta recompra sería financiada mediante la emisión de nuevos bonos soberanos con plazos de entre siete y doce años, en un intento por alargar el perfil de vencimientos y reducir presiones de corto plazo sobre las finanzas públicas.
Ya el propio Gobierno, confirmó en Quito previo a la agenda de Finanzas en Londres, que el objetivo es colocar estos nuevos bonos con una tasa de interés inferior al 10%, una señal clave para medir la confianza de los mercados en el país.
La operación no se limitaría a un canje. De acuerdo con la información revelada en Londres, el plan incluiría además financiamiento fresco por entre $500 y $1.000 millones, lo que implica un endeudamiento neto moderado y refuerza la lectura de que se trata, principalmente, de una transacción de manejo de pasivos, más que de una búsqueda agresiva de nuevos recursos. (I)
