¿Son los Estados Unidos una democracia?

Minneapolis (Estados Unidos), 24/01/2026.- Agentes federales detienen a un manifestante tras un tiroteo mortal en Minneapolis, Minnesota, EE. UU., el 24 de enero de 2026. La tensión aumentó en la ciudad después de que agentes federales dispararan mortalmente a un residente de 37 años. Los líderes locales condenaron el tiroteo y exigieron la retirada de las fuerzas federales, mientras que el Departamento de Seguridad Nacional sostuvo que los agentes actuaron en defensa propia durante un forcejeo con un individuo armado. EFE/EPA/CRAIG LASSIG

Fernando López Milán

Quito, Ecuador

A diferencia de Joseph Schumpeter, que afirma que la democracia no es más que un método político para nombrar un gobierno, Robert Dahl considera que esta es, también, un sistema de derechos y que, por tanto, ningún gobierno que viole los derechos puede ser llamado democrático. No se trata, claro está, de violaciones ocasionales, producto del carácter imperfecto de cualquier institución humana, sino de violaciones sistemáticas, que obedecen a una política claramente definida.

¿Hay, en los Estados Unidos de ahora, violaciones sistemáticas de derechos que respondan a una política de Estado o de gobierno? Definitivamente, sí: la política del gobierno de Donald Trump contra los inmigrantes.

Perseguir y maltratar a civiles indefensos, que no representan una amenaza para nadie, cargarlos de cadenas y privarlos de la libertad sin que hayan cometido ningún delito o sin que hayan sido juzgados y sentenciados en caso de haber delinquido, constituye una evidente violación de los derechos humanos. ¿O, acaso, hay algún país en el mundo que, siendo realmente democrático, acostumbre a secuestrar y encarcelar a niños de cinco años o menos por el solo motivo de ser hijos de inmigrantes?

Los Estados Unidos, que sí lo hacen, tienen una larga historia de arbitrariedad y violación de los derechos humanos, que se patentiza en la permanencia del sistema de segregación racial -que no solo separaba a los blancos de los negros, sino que negaba a estos últimos el derecho al voto- hasta los años sesenta del siglo pasado.

A despecho de las loas a la supuesta fortaleza de sus instituciones “democráticas”, vemos, ya sin asombro, cómo un líder autoritario hace su santa voluntad, llevándose por delante la ley, y con ella a la gente que no le gusta, sin que nadie pueda pararlo. De entre los que se han atrevido a hacerlo, algunos han sido asesinados a mansalva por miembros de la fuerza pública.

Se dice que la persecución y captura de inmigrantes por agentes del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) se asemeja a la persecución y captura de delincuentes por parte de la policía. Esto, sin embargo, no es muy exacto. En las prácticas del ICE contra los migrantes hay unos rasgos de inhumanidad que las asemejan, más que a las operaciones policiales contra los delincuentes, a una cacería.

Muy pronto los hombres se deshumanizan. De hecho, los mayores crímenes de la historia, los más abominables, han sido perpetrados por personas comunes y corrientes movidas por la masa o por la orden de alguien con autoridad reconocida para mandar.

Los agentes del ICE no están locos ni son sádicos y eso, precisamente, los vuelve más peligrosos. ¿Cuántos atropellos, y de los más graves, no se han dado alegando el cumplimiento del deber? Donald Trump ordena y el ICE obedece. Donald Trump, el presidente de la primera potencia del orbe, que, al mismo tiempo, es una potencia nuclear. El mayor peligro para el mundo, entonces, es que las grandes potencias estén gobernadas por líderes antidemocráticos.

Igual que el hombre se deshumaniza en cuestión de días, las democracias se “desdemocratizan” con mucha rapidez, de manera que un país que se acuesta siendo democrático bien puede levantarse a la mañana siguiente siendo una tiranía.

Mantener la democracia es arduo; pasar de esta al autoritarismo, fácil. Trump lucha día a día por hacer de Estados Unidos un país cada vez menos democrático y del mundo, la cadena trófica, en cuya cúspide se encuentran los superdepredadores. O sea, Estados Unidos, China, Rusia.

Pero ya que estamos hablando de la cadena trófica, quizá sea oportuno preguntarse qué tal nos está yendo por acá, en los mares del sur. Como todo el mundo sabe, en la cadena alimenticia del océano, las orcas están arriba de los tiburones, es decir, que las orcas comen tiburones. Y, según los especialistas en fauna marina, estas salen de caza a la medianoche: a la una y cuarenta de la mañana, para ser exactos

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