Los colombianos vuelven a las urnas este domingo para elegir en segunda vuelta al presidente que gobernará al país en el periodo constitucional 2026-2030, entre el ultraderechista Abelardo de la Espriella y el izquierdista Iván Cepeda, tras una campaña virulenta en los discursos y redes sociales.
Un total de 41.421.973 ciudadanos están habilitados para votar en estas elecciones en el país y en el exterior, donde la votación comenzó el pasado 15 de junio y concluirá también este domingo.
Más de la mitad del electorado son mujeres (21,2 millones), mientras que los hombres son 20,1 millones, inscritos en 122.016 mesas distribuidas en 13.742 puestos de votación.
En la primera vuelta, el pasado 31 de mayo, que tuvo una participación del 57,88 %, De la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, obtuvo 10,3 millones de votos (43,78 %), mientras que Cepeda, del Pacto Histórico, partido del presidente colombiano, Gustavo Petro, fue segundo con 9,7 millones (40,98 %).
Todas las encuestas para la segunda vuelta dan como favorito a De la Espriella, llamado ‘el Tigre’ por sus seguidores, con una intención de voto que varía entre el 48,6 % del Centro Nacional de Consultoría y el 50,9 % de AtlasIntel, en tanto que Cepeda se mueve entre el 43,1 y el 44,7 %.
«Mañana a movilizar el electorado, a cuidar el voto, y el 22 a madrugar a trabajar para construir para construir el segundo gobierno progresista», dijo hoy Cepeda, considerado el heredero de Petro, en una reunión con medios alternativos y comunitarios.
De la Espriella, por su parte, llamó a sus seguidores no confiarse en lo que dicen las encuestas. «Hemos llegado muy lejos gracias al esfuerzo de millones de colombianos, pero el partido solo termina cuando el árbitro pita el final. Por eso les pido que este 21 de junio salgan a votar temprano, lleven a sus familias, inviten a sus amigos y sigan sumando más gente a esta gran manada», pidió en X.
Campaña volátil
Los colombianos llegan mañana a las urnas tras una campaña marcada por una polarización extrema en la que no solo Cepeda y De la Espriella intercambiaron acusaciones y ofensas sino que además los presidentes de Colombia, Gustavo Petro, y de EE.UU., Donald Trump, añadieron volatilidad al proceso.
Petro, que ha sido denunciado por intervenir en política y que no aceptó los resultados de la primera vuelta disputada el 31 de mayo, insiste en denunciar supuestas irregularidades en el proceso electoral.
«Solicito unos escrutinios en tranquilidad, sin violencia entre nadie, pero con máxima vigilancia ciudadana», manifestó Petro el viernes en su cuenta de X, donde ha expresado de forma reiterada su desconfianza hacia el proceso electoral, que conduce la Registraduría Nacional.
El registrador nacional, Hernán Penagos, ha descartado cualquier posibilidad de fraude y en una entrevista con EFE esta semana fue enfático en señalar: «No hay ninguna razón para dudar de los resultados electorales que divulgue la Registraduría. Los hechos respaldan a la autoridad electoral».
Esa postura es apoyada por las distintas misiones de observación internacionales que supervisarán las elecciones con 1.694 delegados repartidos por todo el país.
«La organización es impecable, se han adoptado un montón de medidas de control para asegurar la transparencia. No hemos visto ninguna irregularidad», dijo a EFE un observador internacional que pidió no dar su nombre porque no pueden hacer declaraciones públicas.
Otro factor que ha causado controversia en este proceso es el apoyo de Trump a De la Espriella, al señalar que Colombia contará «con el apoyo y la fuerza total» de Estados Unidos si gana el ultraderechista, una postura rechazada por el Gobierno de Petro que la considera injerencia en asuntos internos.
Las elecciones serán vigiladas estrechamente por un amplio contingente militar y policial para evitar la interferencia de grupos armados ilegales, principalmente en las zonas rurales donde más se siente el conflicto armado y donde hay denuncias de amenazas a los votantes y a la población civil en general.
«Toda la fuerza pública en su máxima capacidad estará desplegada. De manera directa habrá 248.000 hombres y mujeres de nuestras Fuerzas Militares y la Policía Nacional; 160.000 más estarán en actividades de apoyo, para un total de 408.000 uniformados», manifestó el ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez.
El ministro reconoció que las autoridades tienen información de inteligencia sobre posibles disturbios y acciones violentas una vez se conozcan los resultados de la segunda vuelta presidencial y señaló que esa «es de las amenazas más importantes que tenemos» y para la que están preparados. EFE
