El mundo literario internacional se encuentra en plena conmoción tras confirmarse la exclusión de la reconocida novelista argentina Ariana Harwicz del Festival Internacional de Arte y Literatura Cultur Alh, coordinado por la Universidad de Granada. La autora denunció públicamente que la cancelación de su participación se debió a su ascendencia judía y a sus posturas políticas respecto al conflicto en Medio Oriente.
La denuncia de racismo y discriminación
Harwicz, autora de obras aclamadas como Matate, amor, detalló que su invitación fue anulada de forma abrupta a pocos días de inaugurarse el encuentro. Según la escritora, la organización cedió ante las presiones de agrupaciones pro-Palestina y de otros autores invitados que amenazaron con boicotear el festival si ella asistía.
Para Harwicz, los argumentos de los organizadores encubren un trasfondo de persecución étnica y religiosa. «En el ámbito cultural actual se está justificando la cancelación y el señalamiento directo a los creadores de origen judío», manifestó la autora en declaraciones a la prensa internacional.
La justificación institucional
Por su parte, la dirección del festival y las autoridades académicas de la Universidad de Granada rechazaron las acusaciones de antisemitismo. A través de un comunicado oficial, argumentaron que la desprogramación de la autora responde estrictamente a motivos ideológicos y de coherencia con los derechos humanos.
La institución señaló que la exclusión se fundamenta en las declaraciones públicas de Harwicz en contra del boicot cultural a Israel y su posicionamiento frente a la ofensiva militar en la Franja de Gaza, desvinculando la medida de su herencia cultural o religiosa.
Ola de cancelaciones en solidaridad
El hecho ha provocado una profunda fractura entre los intelectuales. En señal de protesta contra lo que consideran un acto de censura intolerable, más de 350 escritores firmaron un manifiesto en apoyo a la argentina.
La repercusión llegó al punto de que figuras de renombre internacional, como el célebre escritor irlandés John Banville, decidieron cancelar de forma definitiva su asistencia al festival de Granada en solidaridad con Harwicz. En contraste, un bloque de autores invitados respaldó formalmente la decisión de la universidad, argumentando la necesidad de mantener espacios culturales alineados con la denuncia de la situación humanitaria en Palestina. (I)
