EE. UU. despliega letales drones de ataque MQ-9 Reaper en Colombia y Ecuador para combatir el narcotráfico, revela el New York Times

Drone letal MQ-9 Reaper.

En un drástico giro estratégico para frenar el avance de las organizaciones criminales en América Latina, el Gobierno de Estados Unidos ha comenzado a desplegar una flota de vehículos aéreos no tripulados MQ-9 Reaper en los territorios de Colombia y Ecuador. De acuerdo con una investigación exclusiva publicada por The New York Times, estas aeronaves—conocidas en el argot militar como «cazadores-asesinos»—buscan desmantelar los refugios de capos de la droga ocultos en las complejas geografías selváticas y montañosas de la región.

De África a Sudamérica: Un traslado estratégico

Las fuentes oficiales indicaron que el Pentágono reasignó los drones directamente desde su comando en África. Este movimiento se enmarca dentro de la Operación «Southern Spear» (Lanza del Sur) y la denominada «Doctrina Donroe» impulsada por la administración de Donald Trump, las cuales priorizan una fuerte influencia y el uso de la fuerza letal contra el narcotráfico, catalogando a las bandas criminales locales como organizaciones terroristas.

Aunque se mantiene bajo reserva la cantidad exacta de drones enviados a cada nación, reportes de medios locales recogidos por El Universal apuntan a que el ministro de Defensa ecuatoriano, Gian Carlo Loffredo, confirmó que al menos dos unidades ya operan de forma efectiva en su espacio aéreo desde Guayaquil. Por su parte, la diplomacia estadounidense, a través de figuras como el exembajador interino Francisco Palmieri, calificó el despliegue como una señal clara del compromiso de Washington para «expandir tanto el nivel como el tipo de cooperación» en seguridad con la región.

Características del «Cazador-Asesino»

El MQ-9 Reaper es una de las plataformas bélicas más sofisticadas del mundo. Cada unidad posee un costo que oscila entre los 32 y 50 millones de dólares y está equipada con tecnología de punta:

  • Cámaras de imagen térmica: Ideales para detectar movimientos bajo el denso follaje selvático.
  • Interceptación electrónica: Capacidad para rastrear y capturar comunicaciones de radio y satélite de los cárteles.
  • Ataques de alta precisión: Aptos para transportar misiles guiados y ejecutar ofensivas quirúrgicas terrestres y marítimas. Su historial incluye misiones de alto perfil, como el ataque que abatió al general iraní Qassim Suleimani en 2020.

Un despliegue rodeado de polémica legal

A pesar de que los gobiernos de Colombia y Ecuador han aceptado realizar operaciones conjuntas dentro de sus fronteras, la medida ha encendido las alarmas entre analistas internacionales y defensores del derecho internacional.

Diversos juristas argumentan que el uso de drones militares con capacidad letal para tareas de control civil o persecución de delitos comunes viola la soberanía y las normativas internacionales de derechos humanos, ya que los sospechosos en embarcaciones o laboratorios no representan una amenaza militar directa e inminente contra el territorio estadounidense. Adicionalmente, expertos en defensa advierten que desvestir el frente africano para cubrir Sudamérica podría dejar desprotegidas zonas clave donde EE. UU. combate activamente a grupos yihadistas como al-Shabab. (I)

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