Tras la detención de Jackson Felipe Zambrano, señalado como el principal financista de Wilmer Chavarría (alias ‘Pipo’, líder de «Los Lobos»), el presidente Daniel Noboa advirtió en redes sociales: «Todos van a caer. Los que disparan, los que financian y los que se esconden detrás de empresas».
«Capturamos a Jackson Felipe Zambrano, uno de los principales financistas de alias Pipo. Su red ocultaba cargamentos valorados en USD 1.765 millones entre exportaciones. Dinero para armas, sicarios y violencia contra las familias ecuatorianas», prosiguió Noboa.
El mandatario señaló que la red criminal usaba fachadas de exportación para traficar cocaína a Europa, movilizando cargamentos valorados en 1 765 millones de dólares destinados a financiar armas y violencia. La captura se concretó durante el operativo Gran Fénix–Cantabria —que dejó 21 detenidos y 23 allanamientos— gracias a la cooperación entre la Policía Nacional, Europol y naciones europeas.
El gobierno del presidente Daniel Noboa propinó un golpe histórico a las estructuras económicas del crimen organizado transnacional tras la ejecución de la operación Gran Fénix-Cantabria, un operativo internacional que resultó en la captura de Jackson Felipe Zambrano, señalado como el principal financista de alias ‘Pipo’, líder máximo del grupo delictivo Los Lobos.
El mandatario ecuatoriano y su gabinete de seguridad, liderado por el ministro del Interior, John Reimberg, ratificaron la consigna oficial del régimen de que «todos caen» ante la justicia, resaltando el desmantelamiento de un millonario entramado que salpica a círculos empresariales.
La intervención, coordinada entre la Policía Nacional de Ecuador, la Fiscalía General del Estado, Europol y las fuerzas del orden de España, Bélgica, Portugal y Países Bajos, incluyó 23 allanamientos simultáneos y dejó un saldo de 21 detenidos. El epicentro de la captura del financista se localizó en una exclusiva vivienda de Plaza Lagos, en el cantón Samborondón, donde las autoridades hallaron un búnker oculto bajo un doble fondo en un armario.
De acuerdo con los informes emitidos por el Ministerio del Interior, la red neutralizada pretendía mover cargamentos de cocaína valorados en aproximadamente 1.765 millones de dólares, lográndose además la incautación de 45 toneladas de sustancias sujetas a fiscalización en diversas fases de la investigación.
La reacción del Ejecutivo enfatizó que este operativo marca un punto de inflexión en la estrategia gubernamental, al apuntar directamente hacia los denominados «delincuentes de cuello blanco» y empresarios que actúan como fachadas logísticas. El ministro Reimberg, portavoz de la postura presidencial en territorio, explicó que la investigación tomó 24 meses de inteligencia militar y policial, demostrando que el Plan Fénix no solo combate la delincuencia común en las calles, sino que rastrea los flujos de capital que sostienen el terrorismo urbano.
Tras la detención, desde el Palacio de Carondelet se reiteró el compromiso de cooperar con agencias internacionales para congelar los activos ilícitos y erradicar los nexos corruptos dentro de las propias filas estatales, dado que entre los capturados constan dos policías en servicio activo. (I)
