Las dos principales organizaciones criminales de Ecuador, Los Lobos y Los Choneros, han expandido significativamente sus operaciones hacia el continente europeo. Un reporte especial publicado por el prestigioso diario británico The Guardian reveló que estas bandas de origen latinoamericano ya operan en al menos 16 países de Europa, logrando tejer peligrosas alianzas estratégicas con otros grupos armados y mafias del viejo continente.
De acuerdo con la información recabada por el medio de comunicación The Guardian, esta penetración delictiva ya no se limita a usar los puertos europeos como meros puntos de desembarque de clorhidrato de cocaína. Las organizaciones ecuatorianas han establecido una presencia mucho más robusta y permanente en naciones clave como España, Portugal, Países Bajos, Bélgica y Francia. Asimismo, las autoridades de inteligencia y seguridad han detectado actividades criminales vinculadas a estas mafias en mercados emergentes de la región, que incluyen a Alemania, Rumanía, Croacia y Eslovaquia.
Alianzas transatlánticas con grupos armados
El informe periodístico destaca que el éxito de la expansión de estas bandas radica en su capacidad de negociación y cooperación mutua con organizaciones criminales globales que controlan los territorios de destino. En el entramado europeo, The Guardian advierte que cooperan codo a codo con cárteles tradicionales, redes de distribución balcánicas y mafias locales del narcotráfico.
Esta colusión criminal ha escalado los niveles de alerta de agencias internacionales como Europol. Aunque históricamente organizaciones colombianas (como los cárteles de Medellín y Cali en los años 80) mantenían enclaves en zonas específicas de la península ibérica como Galicia, la escala de la infraestructura actual —protagonizada por la violenta irrupción de las facciones ecuatorianas— supera con creces cualquier dimensión registrada en las últimas décadas.
El puente de la violencia en el Viejo Continente
La presencia transnacional de Los Lobos y Los Choneros en Europa se asocia directamente al control absoluto de la cadena de suministro global de la droga. Ecuador ha dejado de ser únicamente un país de tránsito de la pasta base de coca originaria de Colombia y Perú, transformándose en el principal centro de operaciones logísticas, financieras y de distribución a nivel global.
La internacionalización de sus redes motivó también que el gobierno de los Estados Unidos designara formalmente a ambas organizaciones como grupos terroristas globales. La investigación de The Guardian concluye que la globalización de estos grupos genera serias preocupaciones en Europa ante la potencial importación de los métodos de extrema violencia extrema, sicariato y extorsión que han sumido a Ecuador en una crisis de seguridad sin precedentes en su historia reciente.
Otros grupos armados de América Latina que pueden generar un cóctel de violencia en Europa
Los cárteles de la droga de América Latina estarían operando en 16 países europeos tras establecer estrechos vínculos con organizaciones mafiosas locales, señala este martes una investigación hecha por el diario británico.
El fuerte incremento de las incautaciones de cocaína en Europa está directamente relacionado con la creciente presencia de redes criminales latinoamericanas, indica el periódico, que llevó a cabo un estudio de cuatro meses a partir de bases de datos, información de agencias policiales y de inteligencia, así como de entrevistas a jueces, fiscales y expertos de varios países.
El análisis demuestra que cárteles procedentes de Colombia, Brasil, Ecuador, Venezuela, México y Estados Unidos operan en al menos 12 países europeos, pero esta cifra podría ascender a 16.
Presencia de larga data
Entre 2014 y 2024, añade The Guardian, se registró un aumento del 471 % en la cantidad de cocaína incautada y se desmantelaron más laboratorios dedicados al procesamiento de derivados de la cocaína.Entre los grupos identificados figuran los cárteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, la mafia del Clan del Golfo y las organizaciones guerrilleras ELN y las disidencias de las FARC en Colombia, así como el Primeiro Comando da Capital y el Comando Vermelho de Brasil, el Tren de Aragua de Venezuela, y las bandas Barrio 18 y MS-13 -originarias de Estados Unidos-, que también tienen presencia en El Salvador, Honduras, Guatemala y, en menor medida, en México.
Estas organizaciones han consolidado una presencia más destacada en España, Portugal, Países Bajos, Bélgica y Francia, al tiempo que su actividad también se ha detectado en Alemania, Rumanía, Croacia y Eslovaquia.El director del Observatorio de Crimen Organizado en Europa, Daniel Brombacher, dijo al rotativo que este es un problema que «ya no se limita a los tradicionales países de entrada».»Operaciones policiales recientes han descubierto laboratorios de metanfetamina dirigidos por mexicanos en el sur de Francia, el noreste de Polonia y Brandeburgo, al sur de Berlín.
También están apareciendo grupos latinoamericanos en Rumanía y Bulgaria», añadió.Las autoridades nacionales y los expertos latinoamericanos sugieren que la lista podría ser aún más extensa.Un informe de la Fiscalía de São Paulo -basado en parte en datos de la agencia de inteligencia brasileña y consultado por The Guardian- revela, por ejemplo, que el PCC (el mayor grupo criminal de Brasil) opera en 16 países europeos, entre ellos el Reino Unido, Irlanda, Islandia, Serbia, Suecia, Suiza y Turquía.La sospecha de que los cárteles latinoamericanos buscan establecerse en Europa no es nueva.
Desde la década de 1980, organizaciones criminales colombianas, como los cárteles de Cali y Medellín, contaban con puntos de apoyo en regiones españolas, como Galicia.En 2013, un informe de Europol ya advertía sobre su auge. Sin embargo, la situación que presencian ahora las autoridades alcanza una dimensión muy superior, subraya el diario.
- Con textos de EFE
