El FMI eleva la previsión de crecimiento para Ecuador al 2,7% en 2026, superando la media de Sudamérica

El Fondo Monetario Internacional (FMI) mejoró la proyección de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de Ecuador hasta el 2,7% para 2026, según el último informe de Perspectivas Económicas Globales presentado en Bangkok. Esta nueva previsión representa una mejora de 0,2 puntos porcentuales respecto al 2,5% estimado por el organismo en abril de este año, y se posiciona notablemente por encima del 2% inicialmente calculado.

Con este ajuste, la economía ecuatoriana se ubica 0,6 puntos porcentuales por encima del promedio de Sudamérica, estimado en un 2,1% para el mismo ciclo fiscal. No obstante, a pesar del optimismo técnico, la cifra evidencia una desaceleración en comparación con el desempeño de 2025, año en el que Ecuador registró una expansión del 3,7%.

Contraste regional y proyecciones clave

El reporte del hemisferio occidental sitúa a Ecuador en una posición favorable frente a gigantes de la región como Brasil y Colombia (ambos con una proyección de crecimiento del 2,2%) y Argentina (2,1%), aunque permanece por detrás de Perú, que lidera el bloque con una expectativa de expansión del 3%.

De acuerdo con los datos presentados por el FMI, el panorama macroeconómico de Ecuador para los próximos periodos se desglosa de la siguiente manera:

  • Evolución del PIB: Tras alcanzar un 2,7% en 2026, el FMI anticipa una ligera moderación para 2027, situando el avance en un 2,5%.
  • Control de inflación: Se estima que el índice de precios al consumidor cerrará el año en 2,0% y se ubicará en un 2,1% en 2027.
  • Estabilidad laboral: La tasa de desempleo proyectada para el territorio nacional se mantendrá constante en un 3,1% para ambos periodos.
  • Balance externo: Se prevé un robusto superávit en la cuenta corriente del 4,6% del PIB.

Impulsores y amenazas en el horizonte

La actualización técnica del organismo coincide estrechamente con las proyecciones locales del Banco Central del Ecuador (BCE) —que también sitúa el crecimiento para este año en 2,7%— y del Banco Mundial, que elevó su previsión al 2,8%. El dinamismo se encuentra fuertemente apuntalado por el comercio interno, la liquidez monetaria y el comportamiento de las exportaciones no petroleras.

A pesar de los vientos a favor, analistas y sectores empresariales advierten que la cifra agregada del PIB podría verse afectada en la práctica debido a factores de riesgo internos e internacionales. A escala global, la volatilidad en los precios de los combustibles generada por los conflictos en Oriente Medio ejerce presión en las cadenas de suministro. En el plano local, la principal incertidumbre recae sobre la crisis eléctrica y los racionamientos energéticos programados para el sector industrial, una variable crítica cuyo impacto real a largo plazo aún está por cuantificarse plenamente dentro del rendimiento económico global de la nación. (I)

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