«Mi padre escuchó al gobernador y eso le costó la vida»

21/05/2020 02:47 (UTC) Autor: EFEI0342 Temática: Sanidad y salud » Epidemias y plagas Política » Gobierno Una vez en la Casa Blanca, los organizadores descargaron de un camión unas 50 bolsas negras que simbolizaban personas fallecidas por el COVID-19 y las desplegaron en frente de la residencia presidencial. EFE/EPA/JIM LO SCALZO/Archivo

San Francisco (EU.UU), 18 ago (EFE).- «Mi padre escuchó al gobernador y eso le costó la vida«, explicó en una entrevista con Efe Kristin Urquiza, cuyo padre, Mark Anthony Urquiza, falleció en junio tras haber contraído la COVID-19, y que fue una de las intervenciones más destacadas en la apertura de la convención del Partido Demócrata de EE.UU., el lunes.

En un emotivo vídeo -este año la convención se celebra por primera vez de forma íntegramente digital-, Urquiza culpó directamente al presidente Donald Trump y al gobernador de Arizona, el republicano Doug Ducey, de haber convencido a su padre para que volviese a hacer vida normal tras el confinamiento.

«Resulta difícil culparle. En tiempos de crisis, nos dicen que escuchemos a nuestros líderes. Eso es exactamente lo que hizo mi padre», dijo Urquiza, quien recordó cómo su padre, que según ella, había votado por Trump en 2016, era una persona que confiaba en los gobernantes y las autoridades públicas.

Pese a vivir separados por miles de kilómetros de distancia, Kristin y sus padres, que eran población de riesgo, ya conversaban sobre cómo hacer frente al coronavirus en febrero, cuando aún no había sido declarada la pandemia y la mayor parte de los casos que se conocían se limitaban a China y el sureste asiático.

Desde San Francisco (California), Kristin convenció a su padre y a su madre, residentes en Phoenix (Arizona), de que llevasen mascarilla, saliesen poco de casa y mantuviesen el distanciamiento social recomendado, algo que ambos cumplieron a rajatabla en marzo y abril, cuando la mayor parte de EE.UU. se encontraba bajo órdenes de confinamiento.

Sin embargo, el 15 de mayo expiró la orden de confinamiento en Arizona y el Gobierno estatal empezó a emitir ordenanzas para que negocios y establecimientos de ocio volviesen a abrir sus puertas.

«A finales de mayo, el gobernador animaba a la gente a salir a la calle, ir a comprar y reunirse con otros. Mi padre escuchó al gobernador y eso le costó la vida», apuntó Urquiza.

A partir de ese momento, según la versión de su hija, la actitud de Mark Anthony hacia la pandemia empezó a cambiar, y el hombre de 65 años volvió a salir a la calle, a verse con amigos e incluso a ir a cantar karaoke, algo que Kristin explica que era una de sus pasiones.

Tres semanas después, el 11 de junio, se levantaba de la cama con tos y cansancio; a los dos días era ingresado en el hospital por COVID-19 y a las dos semanas de su ingreso, el 30 de junio, fallecía.

«Creo que la muerte de mi padre se podría haber prevenido y ocurrió por la falta de liderazgo y por no priorizar la salud pública por parte del Gobierno estadounidense, desde la Casa Blanca hasta los Gobiernos estatales como el de Arizona», explicó.

Nacido en EE.UU., Mark Anthony era hijo de inmigrantes mexicanos y creció en Arizona trabajando en la agricultura.

Para su hija, la elección que algunos Gobiernos están tratando de promover entre economía o salud pública es una dicotomía «falsa», puesto que «sin salud pública, no podemos tener economía».

Tras la experiencia de su padre, Kristin lanzó la iniciativa «Marked by Covid» (Marcados por el Covid) para que las víctimas del virus compartan sus historias y se exijan responsabilidades a las autoridades por una pandemia que en Estados Unidos se ha cobrado ya 170.000 vidas, más que en ningún otro país. EFE (I)

Más relacionadas