Indígenas proponen zona de Cuencas Sagradas en la Amazonía sin extractivismo

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Una veintena de pueblos indígenas de Ecuador y Perú anunciaron este lunes la iniciativa Cuencas Sagradas, una zona de 30 millones de hectáreas en la Amazonía, considerada como pulmón del mundo y a la que pretenden liberar de actividades extractivistas como la petrolera y la minería a gran escala.

La Iniciativa Cuencas Sagradas, en un comunicado difundido en Quito, recalcó que se trata de un esfuerzo coordinado entre organizaciones ecuatorianas, peruanas y de la sociedad civil internacional que busca proteger a esta zona donde habitan cerca de medio millón de indígenas.

La Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía del Ecuador (Confeniae), la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA) y grupos ambientalista como Pachamama Alliance y Amazon Watch forman parte del proyecto.

La iniciativa pretende proteger de forma permanente las cuencas de los ríos Napo, Pastaza y Marañón, que abarcan más de 30 millones de hectáreas entre la Amazonía ecuatoriana y peruana, donde cohabitan varias nacionalidades indígenas que comparten territorios en la selva.

Cumplir con los objetivos de la iniciativa «significa garantizar los derechos territoriales de los pueblos y nacionalidades indígenas, mejorar sus condiciones de vida, priorizar áreas de conservación y regeneración, proteger las fuentes de agua y fomentar una transición» a una realidad libre de extractivismo, explicó la coalición.

Además, sostuvo en el comunicado, que la llegada de la pandemia del coronavirus a la zona ha desnudado la vulnerabilidad de los pueblos indígenas a este tipo de amenazas globales.

La COVID-19 «ha acentuado sus limitaciones en salud, educación, soberanía alimentaria, transporte y conectividad» y ha exacerbado su vulnerabilidad, al punto de poner a los pueblos indígenas en «alto riesgo de desaparecer», agregó la coalición.

Por ello, añadió que la iniciativa de Cuencas Sagradas busca también proteger la gran biomasa amazónica que, según los científicos, libera permanentemente decenas de millones de toneladas métricas de vapor de agua a la atmósfera, lo que ayuda a regular el clima global.

La coalición indígena sostiene que su iniciativa «ofrece una oportunidad excepcional para crear y demostrar un modelo económico que inicie una nueva era postextractiva, que salvaguarde el corazón de la biosfera de nuestro planeta y mejore el bienestar de la humanidad».

Por eso, hizo un llamamiento a la sociedad a apoyar esta iniciativa y pidió a los Gobiernos de Ecuador y Perú y a organismos internacionales que «respeten los derechos indígenas» y detengan la «expansión de la frontera extractiva de petróleo y minería, así como la agricultura industrial y la ganadería extensiva» en la selva amazónica.

«Es, por lo tanto, urgente que la comunidad global aúne esfuerzos para prevenir más daño en el futuro y apoyar una justa transición que respete los derechos indígenas y priorice la protección de los bosques y el clima para las generaciones futuras», remarcó la coalición en su convocatoria a apoyar la iniciativa. EFE

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