
Guayaquil, Ecuador
Con la entrada en vigencia de la Ley de Transparencia Social, conocida como la Ley de Fundaciones se acaba de establecer un nuevo tributo al patrimonio de las empresas, que es un impuesto a las utilidades no distribuidas. Lo que afectará negativamente al sector productivo y la economía del país.
Como si la carga fiscal de nuestro país no fuese ya lo suficientemente alta, ahora las empresas que decidan conservar sus utilidades para reinvertirlas tendrán que pagar un impuesto progresivo de hasta el 2,5%. Lo que por supuesto es una doble tributación porque las utilidades de una empresa ya pagaron 15% de impuestos por participación a los trabajadores y 25% de impuesto a la renta.
Esto sin contar todos los demás impuestos que se pagan por ejercer actividades productivas en nuestro país como el IVA, impuesto a la Salida de Divisas, a los Consumos Especiales, Impuesto a los Dividendos, autorretenciones y otras contribuciones y tasas. Lo que reduce todavía más la rentabilidad de las empresas.
En vez de buscar resolver el déficit fiscal del Gobierno del lado del gasto, nuestros políticos siguen buscando la forma de sacarnos más dinero del bolsillo a todos los ecuatorianos, todo para resolver parcialmente el problema del gobierno aunque esto signifique menos inversión y empleo afectando a todos los ciudadanos.
Nuestro país ya tiene altos niveles de informalidad, escasa inversión y un mínimo crecimiento económico cada año, más impuestos y regulaciones solo empeora el problema y espanta a inversionistas y emprendedores.
Descapitalizar a las empresas es quitar futuras inversiones y con ello oportunidades de empleo, es tomar el ahorro empresarial para ser gastado en actividades menos productivas.
La solución es todo lo contrario a lo que se intenta llevar a cabo, necesitamos menos y no más impuestos, simplificar y facilitar el pago de los mismos; eliminar regulaciones excesivas; un nuevo código laboral que se adapte a la realidad en que estamos viviendo y leyes sencillas que permitan atraer inversiones en todos los campos posibles; dejar de proteger y privilegiar monopolios como Petroecuador y el IESS que deben abrirse a la libre competencia y dejar de cambiar las leyes que sólo genera inestabilidad.
Solo así podremos cambiar de una vez por todas la realidad del Ecuador, lograr el tan anhelado crecimiento económico, aumentar el nivel de empresas y de empleo, lo que en mediano y largo plazo también permitirá aumentar la recaudación del Estado Central.

Si el Gobierno sigue haciendo lo mismo de siempre no obtendremos resultados diferentes. las soluciones existen, ya es momento de exigirlas y atrevernos.