Guayaquil, Ecuador
La política económica es la intervención del Estado en la economía para conseguir unos determinados objetivos económicos. Los más habituales son: el crecimiento económico que permite aumentar la cantidad y calidad de bienes y servicios producidos en un territorio, lo que aumenta el nivel de vida y bienestar. La estabilidad de precios, procurar mantener una baja inflación y estabilidad de estos para evitar pérdidas del poder adquisitivo. Y pleno empleo, ya que los recursos de un país no deberían estar sin utilizar, especialmente el factor trabajo, por lo que se procura que exista plena ocupación, esto es trabajo suficiente para la población activa.
Para conseguir estos objetivos el Estado utiliza una serie de políticas económicas como la política fiscal, cobrando impuestos y mediante gasto público interviene sobre la actividad económica; otra de estas es la política monetaria que es la intervención del Banco Central a través de la cantidad de dinero y el tipo de interés, con el supuesto objetivo de mantener la estabilidad de precios, por suerte para los ecuatorianos al utilizar el dólar como moneda no es posible para el Banco Central intervenir de forma directa sobre nuestro dinero, aunque si intenta mantener ciertas políticas monetarias como el control a las tasas de interés.
Aquí también se incluye la política exterior y cambiaria, que es la intervención gubernamental sobre las transacciones con otros países, a través del tipo de cambio que en el caso ecuatoriano no sucede, pero sí por medio de restricciones a las importaciones, aranceles o subsidios a la exportación como hacen algunos países.
Pero a pesar de todas estas buenas intenciones por parte de quienes nos gobiernan, la mejor política económica es la que no existe. El economista austriaco Ludwig Von Mises en su libro La Acción Humana decía que “Toda intervención en el mercado libre conduce necesariamente a resultados que son menos satisfactorios que aquellos que se habrían alcanzado sin intervención.”
El crecimiento económico, la mejora en el nivel de vida, el empleo y la estabilidad se alcanzan mejor en los países que son económicamente más libres y sin intervención estatal.
Es cierto que muchos países desarrollados hoy se encuentran aumentando la intervención, impuestos, reglamentos y los requisitos sobre el comercio y los intercambios, pero no debemos imitar lo que hacen los países ricos hoy, sino lo que hacían cuando se estaban desarrollando.

Y esto era la promoción de inversiones, los bajos impuestos, la libre competencia, la estabilidad jurídica y fiscal y sistemas monetarios estables que permiten la planificación de largo plazo para empresas y emprendedores, solo así podremos lograr en el menor tiempo posible esas políticas económicas que tanto necesitamos los ecuatorianos.
