Consejos para ahorrar con pequeños detalles en el día a día

Ahorrar en sí no es una tarea que lleve implícito un sobreesfuerzo. Ahorrar no significa renunciar a todas las actividades, no significa no ir al gimnasio, no salir con amigos, no ir a cenar o no hacer un viaje. Ahorrar es un concepto económico que lejos de tener una connotación negativa, es una lección financiera que te permite entender el valor del dinero, el esfuerzo que supone conseguirlo y cómo hacer que no pierda valor dada la inflación actual en la economía mundial. 

Pero, cuando hablamos de ahorrar no hay que pensar en grandes objetivos, sino más bien en pequeñas acciones diarias que desde casa pueden ayudar a aumentar el nivel de ingresos y reducir los gastos, sin apenas prescindir de nada. 

Ahorrar también se trata de elegir un viaje, de autoregalarte un capricho, de ir al gimnasio, de probar esa clase de pilates de máquina que tanto te gusta, de jugar a la ruleta online en vivo, de alquilar una película o de salir a cenar. No hay que dejar de hacer algo, simplemente seguir haciéndolo con cabeza y entendiendo el coste que supone cada acción o actividad. 

Identifica tus gastos hormiga

Gran parte de la sociedad no es consciente, pero es prácticamente imposible acabar un día sin haber gastado un simple euro. En el día a día hay muchos gastos que pasan desapercibidos por ser menores y no suponer un esfuerzo al bolsillo, pero que realmente si se toma conciencia de ellos y se calcula el gasto total, al mes pueden suponer un porcentaje elevado de la planificación económica. 

Un ejemplo muy sencillo para entender los gastos hormiga, las pequeñas compras que se hacen diariamente y que parecen insignificantes, es pensar en la barra de pan diaria de la panadería, el café de tu bar de confianza y hasta las suscripciones de alguna plataforma de streaming que llevas semanas sin utilizar; pero la sigues pagando. 

Reduce tus gastos hormiga

Ahorrar es como aprender a invertir, un proceso que al principio parece imposible de entender y al final es muy beneficioso para la economía familiar. 

Cuando ya has identificado tus gastos hormiga el siguiente paso es saber frenarlos a tiempo. Por ejemplo, el café que compras todos los días en tu bar de confianza puedes reducirlo a un único café fuera a la semana y el resto de días lo tomas en casa. Con este gesto tan sencillo no solo ahorras un euro y algo diarios, sino que estableces un día de desayunar fuera, por lo que haces más especial aún cuando llega ese momento. No se valora igual el café de todos los días que el café del día que toca ir a desayunar a tu bar o cafetería de confianza. 

Tampoco consiste en no tomar café, sino en comprar utensilios como uno de los mejores espumadores para café, para conseguir el mismo sabor y textura del café desde tu propia cocina. Si haces cálculos, al mes en café se te puede ir un porcentaje notable de dinero. 

No hagas compras compulsivas

Las compras compulsivas son el mayor enemigo de una economía saludable. Llevar una buena planificación financiera te hará reducir gastos en acciones tan básicas como hacer la compra. Si no llevas una lista de qué necesitas y qué puedes necesitar, al final lo normal es volver con un carro lleno de alimentos y opciones “por si”, que no necesitabas. Por supuesto que al final lo consumes, pero no era algo que te hiciera falta, pero sí que ha incrementado la cuenta final en el supermercado. 

Hacer tuppers para el trabajo

La gran mayoría de la población está acostumbrada a tener que comer en la oficina por su horario laboral. Y con el cansancio de la propia rutina, algunos días es agotador tener que cocinar para el día siguiente y se acaba pidiendo algún plato a domicilio. No es mala idea para un día esporádico, pero si se convierte en costumbre incrementa notablemente la partida de gastos mensuales.

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