Perspectivas económicas

Carlos Cobo Marengo

Guayaquil, Ecuador

Para el 2025 las proyecciones de crecimiento según el Fondo Monetario Internacional serán de alrededor del 3,2%; por otro lado el Banco Central del Ecuador ha elevado su proyección al 3,8%, reflejando una recuperación en algunos sectores productivos. Ambos organismos coinciden en que creceremos por encima del promedio regional.

Mientras que para el 2026 el Banco Central proyecta apenas un crecimiento del 1,8%. Por su parte el Fondo Monetario y el Banco Mundial calculan un 2%. Estimaciones más bajas que el año anterior.

Y es que estas proyecciones siguen un contexto, primero que en 2024 el PIB del ecuador cayó alrededor de un 2%, por lo que estamos viendo un efecto rebote. Es decir, luego de una caída o recesión económica, el crecimiento posterior suele ser más alto porque se mide sobre una base más baja, no necesariamente porque la economía haya crecido sino porque se ha recuperado. A esto se suma el hecho de que durante 2025 hubo una recuperación interna del consumo de los hogares, y el crecimiento de exportaciones no petroleras.

Por lo tanto, si bien hemos tenido un año de recuperación, se espera ahora un menor crecimiento porque no ha habido un impulso a la economía, no podemos esperar mantener altos niveles de crecimiento cada año si no se producen cambios reales y estructurales.

Se mantienen los mismos impuestos que entorpecen el hacer negocios, dificultan el ahorro y vuelven a nuestro país artíficamente más costoso en relación a otros. El elevado gasto público que no para de crecer cada año se sigue consumiendo el escaso capital que podría servir a fines más productivos. La misma ley laboral de 1938 que mantiene a 6 de cada 10 ecuatorianos sin un empleo formal.

Se debe mencionar el escaso fomento a la inversión y eliminación de regulaciones excesivas, no es posible crear empleo si primero no se crean y atraen nuevas empresas que inviertan en nuestro país.

Lamentablemente no parece haber ningún plan para estos temas, si seguimos haciendo lo mismo de siempre, no esperemos resultados diferentes, este es el motivo por el cual no hay grandes cambios en el país.

Primero debe haber voluntad y decisión de nuestras autoridades para cambiar la realidad en que vivimos los ecuatorianos, es posible llevar a cabo políticas que promuevan el progreso.

El rebote se acaba, ahora lo que queda es decidir si queremos seguir estancados o cambiar. El verdadero crecimiento empezará cuando hagamos las reformas necesarias.

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