Si bien los ecuatorianos en España destacan una mejoría con respecto a la seguridad que algunos tuvieron con respecto a la de Ecuador, el hecho es de que muchos compatriotas ven que esto no es fuciente para mejorar su calidad de vida. Pues, encontrar trabajo en España o mantenerlo mientras ven precios de vivienda cada vez más caros e inasequibles golpea duramente el bolsillo del migrante y empiezan a cuesstionarse sobre la viabilidad de su estadía permanente en ese país.
Es verdad que enero es un mes bajo para hallar empleo en el país ibérico, pero lo cierto que enero de 2026 ha sido ya muy malo. De hecho, según cifras oficiales es el mes más bajo en la nueva generación de empleos. Pues, el arranque de 2026 dejó 270.872 afiliados menos a la Seguridad Social con respecto a diciembre, el peor dato desde 2012.
Incluso comparado con enero de 2025, la caída es mayor, según el Ministerio de Seguridad Social. Se han destruido 28.600 empleos más que hace un año. El parón invernal y el fin de la campaña navideña vuelven a expulsar a trabajadores.
Por ejemplo, El Yakarta es ya un termómetro que mide el desempleo migrante de Madrid. Pues quienes llegan allí con una ilusión salen o rechazados o ccon la queja frecuente: «la paga es muy poca».
Muchos ecuatorianos en España poseen empleos o muy mal remunerados o inestables. Muchos trabajn de encargados en bares, discotecas, restaurantes y hoteles o se dedican a la construcción.
La mayoría de ecuatorianos, según Primicias corrobora esta visión, buscan ir a trabajar a una obra, pero a veces aparecen personas que no dan su nombre y piden a alguien con papeles para recibir un giro a cambio de 10 o 15 euros. La economía sumergida también madruga. Y una vez, cuentan los más asiduos. A veces al Yakarta también llegan mujeres que ofrecía pagar por sexo.
Otro problema para los ecuatorianos son los arriendos. Al tener hijos, a los propietarios no les gusta alquilar los pisos o son deshaciados. Ya hay barrios completos, al menos en Madrid, que no alquilan a extranjeros. Eso más el tiempo que demora encontrar empleo o mantenerlo genera un golpe directo en la estabilidad del migrante. Lo cierto es que varios testimonios de migrantes a la prensa es el mismo: el dinero es poco y se acaba rápido. (I)
