Unos 13 mil niños fueron forzados a combatir en la R. D. del Congo en 2025

REFERENCIA | Niños soldado.

Unos 13.000 niños fueron forzados a combatir en las filas de grupos armados rebeldes en 2025 en la provincia de Ituri, en el este de la República Democrática del Congo (RDC), informó este jueves la organización Save The Children.

Asimismo, unos 1.360 niños soldados fueron liberados el año pasado de grupos armados en esa provincia, señaló la ONG en un comunicado publicado con motivo del Día Internacional contra el Uso de Niños Soldado, que se conmemora este 12 de febrero.

La organización reclamó una “mayor acción para que los responsables rindan cuentas», tras describir cómo los menores fueron «secuestrados, drogados y cómo presenciaron violencia atroz”.

En 2025, apenas uno de cada diez menores logró escapar de los grupos rebeldes en Ituri, una cifra que refleja la magnitud del reclutamiento infantil forzado en esta provincia del este congoleño, según datos de Naciones Unidas.

Aunque el Gobierno de la RDC adoptó en 2012 un plan de acción para combatir el reclutamiento infantil, la situación continúa siendo grave.

“El Gobierno de la RDC debe comprometerse a poner fin a la impunidad de los responsables del reclutamiento y uso de niños y, junto con otros Estados, apoyar diplomáticamente el monitoreo y la presentación sistemática de informes por parte de la ONU sobre violaciones de los derechos de la infancia en conflictos, incluido el seguimiento de datos desglosados por edad y género”, afirmó el director de Save the Children en la RDC, Greg Ramm.

La organización desarrolla programas de recuperación para niños que fueron forzados a combatir, en los que reciben apoyo psicosocial y económico para facilitar su reintegración.

Estos programas varían según la edad: mientras algunos consiguen regresar a sus escuelas, otros se benefician de formación profesional en oficios como sastrería, carpintería o mecánica.

Es el caso de Georges, un joven de 17 años, originario de Ituri, que fue secuestrado y obligado a caminar durante dos días hasta un campamento de entrenamiento, donde fue instruido en el manejo de armas de fuego.

“Participé en varias misiones. Presencié escenas horribles —hombres, mujeres y niños siendo asesinados—. Era insoportable, especialmente al principio. Para insensibilizarnos ante la violencia, nos daban brebajes herbales. Estas pociones nos colocaban en un estado de obediencia total”, relató.

“Mi regreso trajo una inmensa alegría a mi abuela. Pero aunque había vuelto, no estaba bien. No podía dormir. Estaba constantemente ansioso”, añadió.

Por su parte, Ramm subrayó que “cada niño reclutado por un grupo armado es un niño destinado a experimentar traumas».

Desde 1998, el este de la RDC vive un conflicto alimentado por grupos rebeldes y el Ejército, pese al despliegue de la misión de paz de la ONU (Monusco). EFE (I)

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