Con cuerpos semidesnudos y expuestos al azote de un sol que no dio tregua, Río de Janeiro ardió este domingo en medio de música, color y mucha imaginación en las comparsas callejeras que se tomaron la ciudad en pleno carnaval.
Vaqueros son sombreros rosados, senos al aire y hasta los rumberos que ‘no alcanzaron’ a disfrazarse y llegaron a la fiesta recién salidos del baño envueltos en toallas, bailaron ritmos brasileños como el axe, el funk y la samba que la comparsa callejera Divinas Tretas interpretó junto con clásicos del rock y el pop.
La creatividad y la imaginación fueron los protagonistas de esta fiesta al aire libre en el parque Aterro do Flamengo, en medio de árboles que ayudaron a los fiesteros a tomar respiros bajo su sombra y con el mar de vecino a los pies del cerro de Pão de Açúcar.
Aunque la mayoría de los disfraces era una mezcla de trajes de baño con medias caladas, mucha purpurina y accesorios brillantes, se vieron disfraces elaborados, como los del grupo que escenificó a la familia Simpson o el médico que por su cuerpo y estatura escogió muy acertadamente ser gladiador.
Pero se robaron las miradas los más creativos, como los adanes tentados por la serpiente o los payasos inspirados en el pierrot francés pero también en las mujeres medievales y la magia del universo.
La idea fue de João y Daniel, una pareja gay que dejó volar la imaginación en un proyecto que demoró tres meses en terminar.
Cada traje era de color dorado con negro con figuras de astros y en forma de bañador masculino de los años 40. Estaba acompañado por un gorro cónico del que salía un tul negro, al estilo de las princesas medievales, y guantes de tul, también negros, cubrían sus manos.
«La idea también era que tuviera mucha magia, mucho cosmos. Fue una mezcla de referentes del carnaval», explicó João a EFE, quien destacó que Daniel, que es veterinario de profesión, tiene muchas más habilidades para el diseño que él, que es publicista.
Divinas Tretas es una comparsa callejera estática, compuesto en su mayoría por mujeres lesbianas, que defiende y promueve los derechos de la población LGTBI a través de la música, pues la consideran un vehículo para el amor y la inclusión con el poder de unir a las personas, romper barreras y abrir mentes.
El bloco, como se conoce a las comparsas callejeras en Brasil, es uno de los más de 460 que están por todos los rincones de la ciudad prendiendo la fiesta en esta época del año.
Las comparsas callejeras hacen de una programación de 37 días para el Carnaval de Río de Janeiro, conocido internacionalmente por los exuberantes desfiles de las escuelas de samba en el sambódromo, considerados, el mayor espectáculo al aire libre del mundo. EFE
