Guayaquil, Ecuador
Se atribuye a Martin Niemöller, pastor luterano alemán apresado en tiempos de la dominación nacional socialista, la famosa frase que da origen a estas líneas. En ella se encuentra implícito un llamado a dejar la indiferencia, ante circunstancias que parecen solo afectar a otros, pero que terminan afectando a todos.
La historia humana está plagada de escenarios similares, pues, como bien indica otra frase muy conocida, “rara vez se pierde la libertad de un día para otro”.
La mayoría de las jaulas totalitarias se forjaron con la indiferencia de quienes podían o debían hacer algo, en ocasiones incluso bajo la complicidad de aquellos llamados a defender las libertades, o, peor aún, —como indicaba Padme en “La rebelión de los Sith”—, “la libertad muere (en muchas ocasiones)bajo estruendosos aplausos”.
Para quienes no lo advirtieron, esta frase se pronuncia precisamente en el momento en que al senador Palpatine se le otorgan plenos poderes en el Senado galáctico.
Ahora bien, el surgimiento de las tiranías ha gozado muchas veces de la indiferencia o la complicidad.
La pregunta que cabe entonces es ¿estamos nosotros también dispuestos a perder nuestra libertad? En ocasiones, la confusión o el temor han llevado a las sociedades a perder el norte, pero, ya que la historia nos puede servir de recordatorio permanente de lo que no debemos de hacer, ¿actuaremos con indiferencia ante las nuevas amenazas a la libertad? Espero que no sea el caso.

Termino estas líneas con otra frase que, de alguna forma, ha dado sentido a mi vida, la frase de Burke que indica: “Lo único necesario para que el mal triunfe es que los buenos no hagan nada”. Dicho esto, solo resta decir, “al buen entendedor, pocas palabras”.
Seguimos conversando.
