Guayaquil, Ecuador
El Banco Central del Ecuador acaba de publicar las cifras de Inversión extranjera directa recibidos durante el 2025 que alcanzan los $1 299.00 millones de dólares.
Este valor es el más alto recibido en los últimos 6 años. Sin embargo, aunque positivo para el crecimiento económico, el empleo, la creación de empresas, la producción y flujos de capital, este valor no llega a representar ni el 1% del Producto Interno Bruto (PIB) de nuestro país. Lo que comparado con nuestros vecinos, que alcanzan cifras de inversión que bordean entre el 2,5% y 3,5% de su PIB, nos indica que todavía tenemos mucho por hacer.
Entre las medidas que podrían ser aplicables y alineadas con lo que funciona en otros países como Panamá, Colombia e incluso Singapur para promover mayores niveles de inversión se encuentra primero el generar las condiciones necesarias para generar confianza en los inversionistas de todas partes. Para esto se podrían otorgar incentivos intangibles ante reformas tributarias futuras, principalmente a las Zonas Económicas de Desarrollo y Zonas Francas, garantizando arbitrajes internacionales automáticos.
La creación de ventanillas únicas para cualquier trámite relacionado con Aduanas, SRI, Ministerios y Municipios que incluya plazos máximos de respuesta de 15 días, con silencio administrativo positivo, es decir que si las autoridades no responden se entiende que la solicitud ha sido aprobada.
Desregulación que promueva un rápido inicio de operaciones para nuevas empresas e inversiones con la eliminación de permisos previos innecesarios, con leyes claras que permitan la libertad de actuación, exceptuando aquellos casos expresamente prohibidos por la ley.
Garantizar un régimen tributario simple, sin cambios retroactivos. Un nuevo régimen laboral que permita nuevas formas voluntarias de contratación, necesitamos un esquema laboral diferenciado y competitivo, eliminando de una vez por todas el caduco documento de 1938.
Mientras más inversión extranjera llegue a nuestro país, se crearan empleos formales más productivos y mejor pagados, con estándares laborales más altos y de mejor calidad; se mejora el proceso productivo y se introduce tecnología; nos conectaremos mejor con cadenas globales de valor, abriendo nuestros mercados de exportaciones y diversificando nuestra economía.

Todo esto a su vez fortalece las finanzas públicas con el aumento de la recaudación, mejora la competitividad interna y envía señales de confianza y credibilidad. La inversión no llega por casualidad: llega donde hay reglas claras, estabilidad y visión de futuro
