El Reino Unido advirtió este jueves al presidente ruso, Vladímir Putin, de que habrá «graves consecuencias» si no cesa sus operaciones submarinas en el Atlántico Norte, después de que el Ejército británico encontrase tres submarinos rusos cerca de infraestructura y cables críticos en aguas británicas y sus alrededores.
Tras conocerse la noticia, el ministerio británico de Defensa, John Healey, aseguró que Rusia supone la «mayor amenaza» para la seguridad del Reino Unido y la OTAN y se dirigió directamente a Putin: «Te vemos, vemos tu actividad sobre nuestra infraestructura submarina. Debes saber que cualquier intento de dañarla no será tolerado y tendrá graves consecuencias».
Aviones y buques de guerra británicos detectaron hace unas semanas un submarino de ataque ruso que entró en aguas internacionales en el Ártico y rastrearon su actividad «maliciosa» y la de otras dos unidades navales rusas sin interrupción, en colaboración estrecha con aliados como Noruega, entre otros.
Estas actividades formaban parte de una maniobra de distracción de la Dirección Principal de Investigación de Aguas Profundas rusa (GUGI) que, aprovechando el conflicto en Oriente Medio, entraron en aguas internacionales en el Ártico y cerca de aguas territoriales británicas.
«Mientras la atención de muchos -de forma comprensible- estaba puesta en Oriente Medio, nuestras Fuerzas Armadas británicas respondían simultáneamente a las crecientes amenazas rusas al norte del Reino Unido», apuntó Healey.
El ministro británico indicó asimismo que no era la primera vez que buques de la flota del GUGI ruso intentaban llevar a cabo «actividades de guerra híbrida» contra la infraestructura submarina crítica del Reino Unido, pues el pasado noviembre también se detectó un barco espía al norte de Escocia.
Por los cables de fibra óptica submarinos viajan hasta el 99 % de los datos internacionales -desde comunicaciones hasta comercio- y cualquier ataque podría causar interrupciones en sistemas de comunicación y financieros.
De acuerdo con el Ministerio británico de Defensa, el submarino ruso Akula se ha retirado a su base, pero el Reino Unido continúa monitorizando las otras dos unidades GUGI fuera de aguas británicas y mantiene tanto buques como aeronaves preparadas para responder en caso de nuevas actividades rusas.
La Marina Real británica (Royal Navy) desplegó una fragata, un buque de asalto anfibio y varios helicópteros Merlin, junto a varios aviones P8 de la Real Fuerza Aérea (RAF) durante la operación.
El ministro noruego de Defensa, Tore O. Sandvik, confirmó en un comunicado la participación de Noruega en la operación militar coordinada con el Reino Unido con un avión de patrulla marítima y una fragata. EFE (I)
