Péter Magyar, el conservador que logró destronar a Viktor Orbán

Péter Magyar, el conservador que logró destronar a Viktor Orbán.

Péter Magyar, ganador de las elecciones legislativas con su partido Tisza y futuro primer ministro de Hungría, es un político que con su discurso conservador y crítico con la corrupción logró canalizar el hartazgo de los húngaros y poner fin a los 16 años de hegemonía del todopoderoso primer ministro, el ultranacionalista Viktor Orbán.

Este carismático jurista de 45 años, que hasta 2024 apenas era conocido, ha irrumpido con tal fuerza en el panorama político del país centroeuropeo que desde hace más de un año ya lideraba las encuestas de opinión.

Su ascenso se apoya tanto en su conocimiento interno del sistema del partido gobernante Fidesz como en una comunicación que combina cercanía, un claro discurso anticorrupción y una imagen moderna que contrasta con la del veterano mandatario de 62 años.

Magyar se presenta como conservador, defensor de la familia, la nación y el cristianismo, aunque con una clara orientación europeísta y más abierto que el ultraconservador Orbán.

Estilo juvenil

Ese perfil, modernizador en lo económico y conservador en lo social, ha desactivado las habituales críticas de Orbán a sus rivales, a quienes suele tildar de progresistas alejados de los valores tradicionales.

Al mismo tiempo, ha atraído tanto el voto desencantado del propio oficialismo como el de una oposición liberal y progresista ansiosa de un cambio tras cuatro mandatos de cuatro años del sistema Fidesz.

Su estilo juvenil y su hábil uso de las redes sociales ha conectado de forma especial con los más jóvenes, que, en muchos casos, sólo tienen recuerdos de Orbán en el poder.

La ruptura de Magyar con el oficialismo se produjo a raíz de un escándalo vinculado a un indulto a un condenado por encubrir delitos de pederastia.

Este episodio desencadenó dimisiones de alto nivel, entre ellas la de la entonces presidenta, Katalin Novák, y también de su exmujer, Judit Varga, entonces ministra de Justicia y con la tiene tres hijos.

Tras abandonar Fidesz en febrero de 2024, Magyar lanzó su propio movimiento, que atrajo a muchos votantes descontentos.

Para poder presentarse en las elecciones europeas y locales de 2024, asumió el liderazgo de un pequeño partido desconocido, el Tisza, que es el nombre del segundo río del país y la abreviatura de ‘Tisztelet és Szabadság’ (‘Respeto y Libertad’).

Primer éxito en las elecciones europeas

En las elecciones europeas, a pocos meses de aparecer, el partido logró casi el 30 % de los votos y siete escaños en la Eurocámara, donde se unió al Partido Popular Europeo (PPE).

Desde aquellas elecciones, la popularidad de Tisza no dejó de crecer.

A diferencia de otros líderes opositores en el pasado, Magyar nunca ha entrado en cuestiones ideológicas divisivas, como la política hacia Ucrania, y se concentra en problemas concretos como la corrupción, el alto coste de vida y la mala situación de los servicios públicos, como los hospitales.

En algunos asuntos, como su posición contra la inmigración ilegal, su cercanía a las ideas de Orbán resulta clara.

Su rápido ascenso también ha generado interrogantes, algunos le acusan de oportunismo y populismo, al tiempo que su partido también cae en lo que critica a Orbán: un exceso de personalismo.

La prensa ha tildado a Magyar, que está divorciado y tiene tres hijos, como el «candidato de teflón» ya que todos los ataques políticos de Orbán y su entorno le resbalan.

Normalizar las relaciones de Hungría con la UE

El mensaje más importante del líder opositor es el de poner fin al régimen «más corrupto» de Europa, que ha convertido Hungría en el país «más pobre» de la Unión Europea (UE).

Hungría tiene un crecimiento anémico desde 2022, así como una inflación muy elevada, a lo que se suma la congelación de miles de millones de euros en fondos europeos por parte de Bruselas debido a preocupaciones sobre el Estado de derecho.

Ante ese malestar, el discurso de Magyar centrado en «limpiar» las instituciones, recuperar los fondos europeos y reactivar la economía ha calado especialmente entre los jóvenes y las clases medias urbanas.

Su promesa estrella es una ofensiva anticorrupción que incluiría la entrada inmediata de Hungría en la Fiscalía Europea, con el objetivo de investigar el uso de fondos públicos por parte del Gobierno de Orbán y recuperar recursos desviados.

También se ha comprometido a desbloquear las ayudas europeas y a restablecer la confianza con las instituciones comunitarias, lo que supondría un giro respecto a la política de confrontación mantenida por Orbán.

«Nuestra patria forma parte de la comunidad europea, la OTAN y de Occidente», dijo Magyar en su último gran mitin de campaña.

Frente a la cercanía de Orbán con Moscú, ha prometido una victoria «que se verá también en el Kremlin», en alusión a los vínculos del actual gobierno con Rusia. EFE

Viktor Orbán, primer ministro de Hungría (AP Photo/Ronald Zak).

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