Guayaquil, Ecuador
El actual gobierno ha planteado, por segunda vez en once meses, la reducción del número de ministerios: la primera, de 20 a 14 en julio de 2025; y la segunda, de 14 a 10 en el presente mes.
En ambas ocasiones, los argumentos expuestos han sido garantizar una mayor eficiencia en el uso de recursos públicos y mejorar la calidad de servicios dirigidos a la ciudadanía. No obstante, no se ha presentado un balance de que tales objetivos se estén cumpliendo tras la fusión ministerial realizada el año anterior.
El problema central no radica en cuántos ministerios existen, sino en cómo se gobierna. Por lo tanto, la disminución del tamaño del Estado, por sí sola, no asegura una mejor gestión de los recursos.
La experiencia de distintos gobiernos en el mundo demuestra que el éxito no depende del número de ministerios, sino de la calidad de las políticas públicas, la capacidad de gestión y la eficacia de la coordinación institucional.
En América Latina, el promedio de ministerios es de alrededor de 20. El país con mayor número es Brasil, con 38, mientras que el de menor cantidad es Argentina, con 9, luego de que el presidente Milei redujera el total desde los 18 que existían anteriormente.
Al establecer una breve comparación con Chile, el país de más alta productividad de la región, se observan los siguientes datos: mientras Chile cuenta con 19,9 millones de habitantes, Ecuador registra 18,1 millones.
Con respecto al PIB corriente de 2025, en Chile se estima $360 mil millones, frente a los $131 mil millones en Ecuador. En consecuencia, el PIB per cápita de los chilenos es de alrededor de $18,000 y el ecuatoriano está cerca de los $7,300.
En el ámbito del sector público, y considerando exclusivamente el Gobierno Central, Chile dispone de 25 ministerios y 536.000 empleados según datos de la Dirección de Presupuestos.
En lo que concierne a Ecuador, tras las fusiones señaladas, el país tiene 10 ministerios y cerca de 492.000 servidores, de acuerdo con información del INEC. Se espera que el proceso contribuya a una reducción de personal.
Con relación al tamaño del sector público dentro de la economía, medido por el gasto público como porcentaje del PIB, este representa el 24,6% en Chile y el 37,6% en Ecuador.
Este contraste evidencia que solo mediante una administración eficiente de los recursos públicos y el fortalecimiento del sector privado, será posible reducir gradualmente el peso del Estado en la economía.
En este punto, el caso del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca resulta relevante. Más allá de la estructura formal, el problema también radica en su limitada capacidad de incidencia política. Aunque ha existido como cartera de Estado desde hace varios gobiernos, su peso real en la toma de decisiones ha sido mínimo y, pese a su importancia, no ha logrado influir en las prioridades nacionales.
Esta debilidad se acentuará aún más con la reciente fusión, mediante la cual pasó a integrarse en el nuevo Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo.

El propósito que debe buscar el gobierno no consiste en reducir el número de ministerios, sino impulsar reformas que modernicen la gestión estatal y estimulen las condiciones necesarias para el crecimiento económico.
