Guayaquil, Ecuador
«Espero que podamos apreciar el buen fútbol, porque cuando el fútbol es bello y honesto, forma parte de esa belleza que salvará al mundo, como dijo Dostoyevski», fueron las palabras de Andrea Bocelli en una entrevista con CNN, pocas horas después de su actuación en la ceremonia de inauguración del Mundial de Ciudad de México.
La música y el deporte han compartido protagonismo durante décadas; las canciones de los grandes torneos suelen convertirse en referentes culturales. Hoy «DNA» (ADN por sus siglas en español) es el título de la canción que al parecer la FIFA espera que defina la banda sonora de la Copa del Mundo de 2026, aunque al álbum musical oficial hayan contribuido Anitta, Future, Tyla, 21 Savage, Shakira, Burna Boy, Daddy Yankee y otros más.
Metiendo cuatro mundos en una canción, con la base electrónica del DJ Guetta, la lírica de Bocelli, el rap de Megan Thee Stallion y la dimensión global de EJAE —que añade letras escritas en coreano como gesto que refleja el papel cada vez más importante del público asiático en el ecosistema musical internacional—, parecería que con «ADN (Más que un Juego)», la FIFA ha creado un manifiesto musical que no solo habla de pertenencia, de raíces y de esa pasión colectiva que está verdaderamente inscrita en el ADN de todo aquel que ama el fútbol, sino que también, al usar las siglas del código genético humano, nos habla de manera clara sobre una verdad contundente: ¡nada puede, ni podrá reemplazar la experiencia humana!
Los ecuatorianos fanáticos del fútbol somos testigos de esa verdad al jugar la «Tri», nuestra selección, en este mundial 2026. Hoy, todos sentimos la derrota de «nuestro primer partido», pero también podemos decir que juntos esperamos con resilencia y ansia el próximo encuentro.

Y yo digo: “Oye, aunque caigamos, nos levantamos de nuevo”. Es más que un juego, es nuestro ADN. Sí, 단어 어졌더 다 더 다시 이론가. Esto es más que un juego, es nuestro ADN. (Coro de la canción).
