Navi Pillay, la jueza que no se dejó callar

La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, hace balance de su labor al frente del organismo de derechos humanos de la ONU ante los medios de comunicación, durante una rueda de prensa en la sede europea de las Naciones Unidas en Ginebra (Suiza), el 2 de diciembre de 2013 (reeditada el 9 de octubre de 2026). La jurista sudafricana Navi Pillay, defensora de los derechos humanos y ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2026 por "sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional". (Noruega, Suiza, Ginebra) EFE/EPA/SALVATORE DI NOLFI

A sus 85 años, la sudafricana Navanethem «Navi» Pillay recibió este viernes 9 de octubre el Premio Nobel de la Paz 2026. El Comité Noruego del Nobel la premió «por sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional». Para el presidente del comité, Jørgen Watne Frydnes, es «una de las grandes defensoras de los principios jurídicos internacionales de nuestra época».

Pillay nació en Durban el 23 de septiembre de 1941 con el apellido Naidoo. Fue la quinta de los ocho hijos de Santhama y Narrainsamy Naidoo, una familia humilde de origen tamil. Su padre era conductor de autobús. Se hizo abogada en pleno apartheid, cuando ser mujer y no blanca cerraba casi todas las puertas.

En 1967 fue la primera mujer en abrir un bufete de abogados en la provincia de Natal. Allí defendió a activistas antiapartheid, una lucha que el Comité Nobel destacó al anunciar el premio.

Su carrera la llevó a los tribunales más importantes del mundo. Fue jueza de la Corte Penal Internacional y presidió el Tribunal Penal Internacional para Ruanda. Entre 2008 y 2014 fue Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos. Hoy es jueza de la Corte Internacional de Justicia y participa en el caso en que se acusa a Myanmar de genocidio.

Entre 2021 y 2025 presidió la comisión de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado. El año pasado, esa comisión concluyó que Israel cometió genocidio en Gaza.

Marido preso durante el apartheid

Conoció a Paranjothy «Gaby» Pillay, un joven abogado también de origen indio, en un baile para estudiantes nuevos. Él la sacó a bailar y de ahí nació el romance. Se casaron en 1965 porque quisieron, no por un matrimonio arreglado por sus familias, como era lo habitual. La lucha política también marcó su historia: Gaby fue preso político durante el apartheid, y ella lo defendió como abogada mientras lo torturaban en la cárcel.

No pudieron tener hijos biológicos y adoptaron a dos niñas con algunos años de diferencia, Isvari y Kamini. Las dos han preferido mantenerse lejos de los medios. Su trabajo la tuvo lejos de casa durante largas temporadas, primero en Arusha y después en La Haya. Aun así, el matrimonio duró tres décadas. Luego se divorciaron, y Gaby murió a fines de los años noventa.

Hoy es abuela. En una entrevista contó que estaba en Johannesburgo para ayudar a una de sus hijas, que acababa de tener un bebé: «la mejor noticia del mundo», dijo.

Vive en su natal Durban. Al despedirse de la ONU lo dejó claro: «Tengo la intención de volver a casa, a mi ciudad, Durban».

En su tiempo libre, el yoga es su gran aliado. Lo practica «toda la vida», dice, y le ha ayudado a cuidar su salud física y mental. También le ayudó a soportar el estrés de su etapa en la ONU, que llamó «una de las tareas más difíciles». Le encanta escuchar música y seguir las noticias, que para ella son «una prioridad».

Coraje e integridad

El comité dijo que eligió a «una persona que, con una valentía e integridad excepcionales, ha marcado el camino hacia un orden jurídico mundial más completo». También destacó que su trabajo fue clave para que se juzguen los crímenes de guerra, los crímenes de lesa humanidad y el genocidio. Según el comité, Pillay «ha exigido responsabilidades a naciones y líderes, brindando esperanza a las víctimas».

Un detalle curioso: cuando se hizo el anuncio, el comité todavía no había podido hablar con ella para darle la noticia.

El premio incluye 12 millones de coronas suecas. Se entregará en Oslo el 10 de diciembre, día en que se recuerda la muerte de Alfred Nobel. Con esta elección, el comité quiso «recordar al mundo que el estado de derecho, tanto nacional como internacional, es la base» para lograr la paz y resolver los conflictos sin violencia.

La juez sudafricana Navanethem «Navi» Pillay es la ganadora del Premio Nobel de la Paz 2026 «por su labor en favor de la paz y el derecho internacional», anunció este viernes el Comité Nobel noruego, con sede en Oslo. EFE/Valentin Flauraud

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