La trágica muerte del padre Patricio Sánchez Molinari en plena Eucaristía

La tarde del sábado 17 de octubre de 2026, en el altar de la Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en el tradicional sector centro-sur de la ciudad, el padre Patricio Alfredo Sánchez Molinari presidía la Santa Eucaristía. En medio del recogimiento de la oración y ante la mirada atónita de sus feligreses —tanto los presentes como aquellos que seguían la misa en directo por redes sociales—, una pesada estructura de madera en forma de cruz se desprendió del altar, aplastando al sacerdote y golpeando directamente a su cráneo.

El padre Sánchez Molinari tenía 53 años Era de nacionalidad ecuatoriana y pertenecía a la Congregación del Santísimo Redentor (orden fundada en 1732), conocidos como sacerdotes redentoristas.


Antes de asumir la parroquia en Guayaquil, prestó servicio pastoral durante varios años en la parroquia San Lorenzo de Vinces, provincia de Los Ríos. Al momento de morir se desempeñaba como párroco de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (ubicada en José Mascote y Calicuchima), iglesia adscrita a la Vicaría Centro de la Arquidiócesis de Guayaquil.

Sus feligreses lo recuerdan como un sacerdote cercano, preocupado por la salud de los enfermos y por su carismática forma de dirigirse a la comunidad en las homilías (era popular su frase «¿cómo se han portado los papitos?» para iniciar reflexiones).

La parroquia no era solo un lugar de culto, sino un punto de encuentro vecinal donde el sacerdote promovía constantemente obras de caridad, catequesis y actividades de integración. Por ello, la figura del padre Patricio representaba un pilar de apoyo fundamental para cientos de familias de la zona.

​Durante el desarrollo de las peticiones en la eucaristía, la estructura de la cruz colgada en la pared del presbiterio se desprendió. El golpe directo le ocasionó la muerte en el sitio. En cuestión de segundos, la pesada estructura cayó de forma directa sobre el sacerdote, provocándole heridas mortales de manera instantánea.

La Arquidiócesis de Guayaquil confirmó el deceso e inició el acompañamiento a la comunidad redentorista y a los familiares. A las afueras de la parroquia en Mascote y Calicuchima, decenas de vecinos y feligreses se congregaron espontáneamente para encender velas, depositar flores y rezar por el descanso eterno de su párroco.

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