El embalse de Mazar, el principal reservorio de agua del Complejo Hidroeléctrico Paute Integral, se encuentra en una de sus situaciones más críticas del año. Según el monitoreo actualizado de la mañana del 20 de octubre de 2026, su cota se ubicaba en 2.121,63 metros sobre el nivel del mar (msnm).
Esto lo deja a solo 6,63 metros del nivel crítico de operación segura, fijado en 2.115 msnm, y a 23,63 metros del mínimo estructural de 2.098 msnm.
En las 24 horas previas el nivel descendió 0,74 metros. El caudal de ingreso era bajo (alrededor de 25 m³/s) y la central operaba con una de sus dos turbinas, generando cerca del 32 % de su capacidad instalada de 170 MW. Desde finales de julio, cuando el embalse estuvo cerca de su cota máxima de 2.153 msnm, ha perdido más de 30 metros.
La tendencia de las últimas semanas ha sido de descensos de entre 0,6 y 1,15 metros por día, con picos más altos en jornadas de mayor generación.
El nivel de 2.115 msnm es el umbral en el que la central Mazar debe detenerse preventivamente. Por debajo de esa cota aumenta el riesgo de que los sedimentos del fondo del embalse ingresen a las turbinas, provocando daños mecánicos graves y costosas reparaciones.
Mazar no solo genera energía: regula el caudal que alimenta en cascada a las centrales Molino (1.100 MW) y Sopladora (487 MW). Juntas, las tres plantas del Complejo Paute Integral pueden cubrir hasta el 30 % de la demanda nacional cuando tienen agua suficiente. Su aporte se ha reducido de forma significativa en las últimas semanas.
Coca Codo Sinclair y el resto del sistema
Mientras Mazar se vacía, Coca Codo Sinclair —la hidroeléctrica más grande del país, de 1.500 MW— opera con un caudal del río Coca de 152 m³/s. Para generar de forma continua cerca de 1.200 MW se requieren caudales de 240-250 m³/s.
Con el flujo actual, la planta producía alrededor del 34 % de su capacidad y, en algunos momentos de la mañana, aportaba cerca del 15 % de la energía que se consumía en el país. Es una central de pasada con un pequeño embalse compensador, por lo que depende casi directamente del caudal del río.
La generación térmica ha asumido un peso mayor. En los últimos días ha representado entre el 30 % y el 34 % de la producción total del Sistema Nacional Interconectado, según datos de CENACE. Esto es notablemente superior al promedio del año.
El parque térmico tiene una capacidad instalada teórica elevada, pero su disponibilidad real es menor por problemas de mantenimiento, disponibilidad de combustibles y unidades fuera de servicio (como Esmeraldas I).
Las importaciones desde Colombia se reanudaron el 16 de octubre, pero en volúmenes muy reducidos: el 19 de octubre se registraron alrededor de 39 MWh hasta las 16:00, y el 20 de octubre apenas 15 MWh en las primeras horas del día. La interconexión permite hasta 450 MW, pero Colombia también enfrenta restricciones por estiaje y prioriza su demanda interna.
Amaluza, el embalse que alimenta a Molino, ha operado en o por debajo de su referencia mínima en varios momentos de las últimas jornadas. El Gobierno ha mantenido restricciones eléctricas a industrias de medio y alto voltaje para reducir la demanda y preservar las reservas hídricas.
La falta de lluvias significativas en las cuencas del Paute y del Coca ha sido documentada en reportes satelitales de los últimos días.
Cálculo: ¿cuánto tiempo queda antes de apagar Mazar?
Con los datos de la mañana del 20 de octubre, Mazar tiene 6,63 metros de margen sobre el nivel crítico de 2.115 msnm. Al ritmo de descenso de las últimas 24 horas (0,74 metros), ese margen se agotaría en aproximadamente 9 días, es decir, hacia el 29 de octubre, si no cambia la tasa de caída.
Si se toma un promedio de los descensos recientes (entre 0,7 y 1 metro por día), el plazo se sitúa entre 6 y 9 días. Estos cálculos asumen que se mantiene el caudal de ingreso bajo y el patrón de generación actual. En la práctica, los operadores pueden detener total o parcialmente las turbinas de Mazar para frenar el descenso, como ya se ha hecho en días anteriores, aunque eso traslada presión al resto del sistema y a las reservas aguas abajo.
Una recuperación sostenida requeriría semanas de lluvias constantes por encima del promedio histórico, algo que los reportes meteorológicos de las cuencas no anticipan de forma inmediata.
La situación es dinámica. Los datos de Celec Sur, CENACE y monitores independientes se actualizan con frecuencia, y el ritmo de vaciado puede acelerarse o ralentizarse según la demanda, las importaciones y las precipitaciones. Lo que es claro es que el margen de Mazar es ya reducido y el sistema eléctrico ecuatoriano opera con márgenes estrechos de seguridad.
