El embalse de Mazar registró una recuperación significativa en las últimas horas. Según el monitoreo independiente de Hidro_Info_Bot, a primeras horas de este 22 de octubre su cota alcanzó los 2.122,03 metros sobre el nivel del mar, lo que representa un ascenso de 0,91 metros respecto a las 24 horas previas.
Con las turbinas de la central completamente detenidas (0 MWh generados y 0 de 2 unidades en operación), el agua que ingresa a la represa se está acumulando. El caudal de ingreso se situaba en torno a los 60 m³/s, todavía muy por debajo del promedio histórico de octubre para la cuenca (alrededor de 93 m³/s).
A pesar del alivio, Mazar permanece a unos 7 metros de su cota crítica de operación segura (2.115 msnm), nivel a partir del cual se eleva el riesgo de daños por sedimentos en las turbinas.
El complejo Paute Integral (Mazar-Molino-Sopladora) continúa operando con restricciones severas y su aporte al Sistema Nacional Interconectado es limitado.
En contraste, la central Coca Codo Sinclair ha mantenido un papel central en la oferta nacional. Su operación depende del caudal del río Coca, que en días recientes ha fluctuado de forma marcada: picos cercanos a los 700 m³/s en algunas horas y caídas a valores en torno a los 270-280 m³/s.
Cuando el caudal permite, la planta ha llegado a operar por encima del 80 % de su capacidad instalada de 1.500 MW, cubriendo una fracción importante de la demanda en momentos en que Paute está restringida.
Importaciones de Colombia: aporte marginal
Las importaciones desde Colombia se reactivaron el 16 de octubre tras semanas de interrupción, pero los volúmenes han sido muy bajos y esporádicos.
El 21 de octubre Colombia entregó alrededor de 169 MWh, concentrados principalmente en unas pocas horas de la mañana (entre las 08:30 y las 11:00), con potencias que oscilaron entre 39 y 88 MW. Otras mediciones reportaron cifras similares, en el orden de 144-203 MWh en el día. Esto representa menos del 0,5 % de la demanda nacional diaria.
La interconexión tiene una capacidad técnica de hasta 450 MW, pero Colombia también enfrenta condiciones de estiaje y solo está exportando excedentes de generación térmica. No se han registrado flujos sostenidos de importancia en las últimas 24 horas.
El parque termoeléctrico está funcionando de manera sostenida para compensar la baja generación hidroeléctrica. En días recientes ha aportado entre el 25 % y el 32 % de la energía total del sistema, con potencias en el rango de 1.100-1.300 MW en horas de alta demanda. Reportes de Cenace de mediados de octubre mostraban contribuciones térmicas diarias del orden de 21.000-30.000 MWh.
El parque incluye centrales como Trinitaria, Aníbal Santos, Termogas Machala, unidades en Esmeraldas y generadores arrendados o en barcazas. Aunque está operativo y no se han reportado fallas mayores nuevas en las últimas 24 horas, se trata de un parque envejecido, con algunas unidades fuera de servicio de forma prolongada (como Esmeraldas I, afectada por un incendio) y con costos de operación elevados.
La industria sigue bajo restricciones programadas
Para preservar las reservas de agua, el esquema de desconexiones a grandes consumidores continúa vigente. Esta semana (del 19 al 23 de octubre) se aplica el régimen de 72 horas de desconexión total de la red (consumo a 0 MW) de forma diferenciada:
Las empresas de alto voltaje (AV1) debieron desconectarse desde la medianoche del lunes 19 hasta la medianoche del miércoles 21. Desde las primeras horas de este jueves 22 ya pueden retomar su consumo de la red pública.
Las industrias de medio voltaje operaron con normalidad el lunes y martes, pero desde la medianoche del miércoles 21 permanecen desconectadas y lo seguirán hasta la medianoche del viernes 23.
Estas medidas, que comenzaron a finales de septiembre con cortes de 24 horas y se han ampliado progresivamente, buscan reducir la demanda industrial y priorizar el suministro residencial. Afectan a cientos de empresas de alto consumo y miles de usuarios de medio voltaje.
Sectores como el camaronero, textil, alimentos y exportadores de productos perecederos reportan impactos en la cadena de frío, mayores costos por autogeneración con diésel y dificultades para cumplir compromisos de producción y exportación. Solo una fracción de las empresas cuenta con capacidad de autogeneración completa.
En conjunto, el sistema eléctrico ecuatoriano opera en un equilibrio frágil. La recuperación puntual de Mazar ofrece un respiro técnico de corto plazo, Coca Codo Sinclair y las termoeléctricas sostienen la oferta, y las importaciones colombianas aportan poco. Mientras los caudales se mantengan por debajo de lo normal y las reservas no se recuperen de forma sostenida, las restricciones al sector industrial seguirán siendo una herramienta central para evitar racionamientos más amplios.

