Ecuador, sábado 20 de enero de 2018

Mafalda y sus lectores toman la Biblioteca Nacional de Buenos Aires

Detalle de una tira cómica de Quino mostrada en la exposición 'Mafalda en su sopa', en Buenos Aires. EFE

Buenos Aires, 17 sep.- Cincuenta años después de su creación, la niña nacida del lápiz de Joaquín Salvador “Quino” Lavado y sus numerosos lectores toman desde hoy la Biblioteca Nacional en Buenos Aires en la muestra “Mafalda en su sopa”, que podrá verse hasta diciembre.


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“La idea es mostrar el mundo de Mafalda desde su producción, con bocetos originales e inéditos, hasta sus lectores, con cartas donde ellos mismos la describen”, comenta a Efe Judith Gociol, curadora de la muestra y corresponsable del Archivo Nacional de Historieta y Humor Gráfico.

Para contar a la niña que odiaba la sopa desde quienes la leyeron, la exposición comparte la correspondencia que Quino mantuvo con sus lectores en los últimos cincuenta años y muestra además, una carta actual de aquellos mismos niños, que, en general, hoy rondan los 40 años de edad.

“Hay una carta muy especial, que le escribió una mujer presa durante la última dictadura militar, donde le contaba que, cuando estaba en cautiverio, ella y sus compañeras se reían con los chistes de Mafalda y eso hacía más llevaderos los días encerradas”.

Tanto este escrito, como la respuesta del artista, revivirán hoy en la inauguración de la muestra, cuando los cuatro hijos de la mujer, fallecida hace unos años, lean estas cartas, más una que ellos mismos le escribieron a Quino en agradecimiento por “haber ayudado” a su madre.

“Quino volvió a leer este material y se mostró muy conmovido”, relata Gociol y comenta que durante la gestación del proyecto estuvo en constante comunicación con Julieta Colombo, representante y sobrina del artista, y con él mismo, que autorizó todo el material expuesto.

“No es usual que Quino deje exhibir sus originales y manuscritos, así que para nosotros es un honor poder realizar esta muestra”, dice la curadora.

Si bien los remitentes de las cartas que escribieron los niños lectores pertenecen hoy a las casas de sus padres, los curadores de la muestra se encargaron de dar con el domicilio actual de cada uno de ellos, quienes “se mostraron muy agradecidos”, según cuenta Gociol.

“Quino a veces contestaba con una carta o con un fragmento de la historieta y nos sorprendió cómo todos los lectores que contactábamos todavía guardaban la respuesta que habían recibido del artista”, asegura.

La exposición “vestirá” con manuscritos, objetos y gigantografías de Mafalda casi todos los rincones de la principal biblioteca argentina hasta diciembre, tanto su amplia Sala Juan L. Ortiz, como la aledaña Plaza “Rayuela”, una de las sala de lectura y la Hemeroteca.

“Hay material de una enorme riqueza, como los primeros dibujos del ‘palito de abollar ideologías’, las chapas de impresión o los papeles de calcar que Quino usaba para copiar los dibujos, que hay quienes ni creían que estos existían”, comenta la curadora.

La muestra también dedica un sector a los destinos más curiosos que los lectores le dieron a la niña que odia la sopa alrededor del mundo, por ejemplo, el cartel de una calle en Bélgica que lleva su nombre, otra en Francia o un local de comidas rápidas europeo.

“Hay fotos de gente que se tatuó a los personajes o que hizo casamientos temáticos con la historieta”, comenta Gociol y relata que en la producción participaron también lectores que compartieron “entusiasmados” de qué modo llevan a Mafalda en la vida cotidiana.

De todas formas, la niña mimada de Quino no fue la única cuyo nombre fue solicitado: en la muestra se puede leer también el mail que una empresa le envió a Quino para poder ponerle “Manolito” a un satélite argentino que orbita la Tierra.

Por último, además de las gigantografías expuestas en la plaza de la biblioteca, también se podrá ver un mural donde dibujantes argentinos como Liniers, Sabat, Maitena, Sendra y Fontanarrosa, homenajean a Mafalda a través de su lápiz. EFE