Ocho lenguas ancestrales de Ecuador, en peligro de extinción

Con catorce nacionalidades indígenas, Ecuador contaba en su acervo cultural reciente con al menos 16 lenguas ancestrales, perdió dos en los últimos años y ocho están en peligro de extinción, un mapa lingüístico preocupante revelado en el lanzamiento del Año Internacional de las lenguas indígenas.

Una realidad que no es exclusiva de Ecuador: hoy más del 80 % de lenguas en EEUU, que no sea el inglés, están en peligro de extinción, así como más del 90 % de las lenguas de Siberia, según el canciller ecuatoriano en funciones, Andrés Terán.

Unos datos revelados en la sede del Ministerio de Exteriores durante el lanzamiento del Año Internacional de las Lenguas, en paralelo con el desarrollado por la Unesco, en París.

Según el Foro Permanente de Cuestiones Indígenas de la ONU, aunque los pueblos indígenas constituyen menos del 6 % de la población mundial, hablan más de 4.000 lenguas.

De ellas 420 pertenecen a América Latina y el 26 % están en peligro de extinción, algunas en Ecuador, donde entre 2012 y 2017 se extinguieron las lenguas andoa y sápara, al morir las dos últimas personas que las hablaban.

La pérdida de un idioma no sólo es una «tragedia» sino que con su desaparición se «violenta un derecho humano» y se pierde la «comprensión de lo que es la vida, la naturaleza, el cosmos», dice a Efe Angel Tipán, secretario técnico del Consejo Nacional para la Igualdad de los Pueblos y Nacionalidades.

El indígena kichwa demanda una participación activa de toda la sociedad para rescatar la lengua, las palabras que para el viceministro de Cultura y Patrimonio, Gabriel Cisneros, tienen «alma, memoria y corazón» y tejen la forma de relacionarse de las personas con el mundo.

Pero muchas lenguas han sucumbido a la globalización, pues «es más fácil desde el capital vender y penetrar la concepción de un modelo de desarrollo en menos lenguas», sostiene al pedir unidad a fin de defender la capacidad de autodeterminación de los pueblos para hablar desde su cosmovisión.

El Ministerio de Educación, enumera entre las lenguas ancestrales de Ecuador el awapit, achuar chicham, cha’palaa, a’ingae, siapedee, baaikoka, paaikoka, shuar chicham, tsa’fiki, wao tededo, andwa, kichwa y estima que cuatro de cada diez indígenas no hablan su idioma materno.

Ataviada con su tradicional anaco (falda), blusa bordada, alpargatas y con los collares tradicionales del pueblo kichwa-otavalo (centro), Lourdes Tuquerres Maigua, aprendió kichwa gracias a su abuelo, pues sus padres no lo incentivaron para evitarle burlas en el sistema educativo.

«Ellos hicieron que nosotros aprendamos el español, a hablarlo bien para no ser objeto de ‘bullying’ (acoso escolar) y por eso es que no solo en mi nacionalidad se ha perdido» el idioma, se lamenta.

Sus palabras favoritas son «sinchi warmi», que significa mujer fuerte, guerrera, características que las aplica todos los días a su manera, con el objetivo de apuntalar los esfuerzos de diversos secatore para que su idioma no se pierda.

Comenta a Efe que en el Ministerio de Educación, donde a sus 29 años es analista de educación intercultural, han convenido con sus compañeros indígenas comunicarse sólo en kichwa, que junto al shuar y al castellano son los idiomas oficiales de relación intercultural establecidos en la Constitución de Ecuador.

Según datos de la Unesco, los pueblos indígenas hablan la mayoría de las miles de lenguas existentes en el mundo y poseen, ocupan o utilizan el 22 % de las tierras mundiales, que a su vez albergan el 8 % de la biodiversidad del planeta.

Las lenguas indígenas son sistemas singulares de conocimiento y comprensión, según Saadia Sánchez Vegas, directora de la Oficina de Unesco en Quito y representante para Bolivia, Colombia y Venezuela.

«Al desaparecer una lengua, desaparece también un mundo entero, una cosmovisión», apuntó en la ceremonia antes de recalcar la importancia de la unión entre los países y organismos internacionales para evitar la desaparición de los idiomas ancestrales.

Con un llamado urgente para unir esfuerzos por evitar que en Ecuador sigan desapareciendo las lenguas indígenas, Tipán rememoró la frase de una madre kichwa que lamentaba la pérdida del idioma: «Shuk mama nirka ña wañukrisha, shinapash piwan rimankapak nacharimichu».

«Me voy a morir sin tener con quién hablar».

Susana Madera, EFE