El Gobierno británico lucha por consensuar una posición sobre el «brexit»

El Gobierno del Reino Unido en pleno se reunió hoy en la residencia campestre de la primera ministra, Theresa May, para tratar de consensuar una posición sobre la futura relación comercial con la Unión Europea, en un ambiente de tensión que refleja las profundas divisiones entre los ministros.

Tras semanas de desacuerdos, May convocó a los miembros de su gabinete este viernes a las 09.00 GMT y se espera que el encuentro se prolongue al menos hasta las 22.00 GMT, tras lo cual no hay garantías de que surja un entendimiento duradero.

La líder conservadora afirmó al inicio de la reunión, en la mansión oficial de Chequers, en el condado de Buckinghamshire, que el Gobierno tiene «la oportunidad y el deber» de acordar un plan que permita avanzar en las negociaciones con Bruselas para la salida de este país del bloque, prevista para el 29 de marzo de 2019.

May entregó ayer a sus ministros, entre los que hay una poderosa minoría de partidarios de un «brexit» radical, un documento de 120 páginas con una tercera propuesta de sistema aduanero, después de que no lograran ponerse de acuerdo sobre dos anteriores.

El mecanismo revisado, denominado «dispositivo aduanero facilitado», supuestamente permitiría al Reino Unido fijar sus propios aranceles y al tiempo mantener la fluidez comercial, sin excesivos controles fronterizos, con la UE, pues con la tecnología se podría determinar por adelantado el destino de las mercancías, lo que ayudaría a dirimir si se pagarían las tarifas británicas o comunitarias.

Además, según los escasos detalles divulgados, el nuevo plan de May contempla que este país mantenga una equivalencia regulatoria con los Veintisiete sobre el comercio de bienes, aunque no de servicios.

El sistema aduanero propuesto, que cumpliría la condición de mantener abierta la frontera con Irlanda, podría empezar a aplicarse al fin del periodo de transición de 21 meses posterior al «brexit» y supuestamente estaría totalmente operativo en 2022, han indicado fuentes gubernamentales.

De acuerdo con la prensa, la posible equivalencia normativa parcial con Bruselas ha indignado a los ministros que quieren romper todos los lazos con la UE, y siete de ellos, entre ellos el titular del «brexit» David Davis y el de Exteriores, Boris Johnson, se reunieron anoche en privado para preparar su respuesta.

Para la cita de hoy, May ha impuesto la norma de que los asistentes dejen sus teléfonos móviles en la entrada, a fin de evitar filtraciones, y ha dispuesto tarjetas de taxi para el caso de que algún ministro decida dimitir, cuando perdería el derecho a un coche oficial, informa «The Daily Telegraph».

Ante esta jornada maratoniana, el negociador jefe comunitario, Michel Barnier, ha dicho durante un acto en Bruselas que estaría dispuesto a «adaptar» su posición si el Reino Unido modifica sus «líneas rojas» respecto al mercado único, la unión aduanera y el Tribunal Europeo de Justicia, aunque subrayó que «queda poco tiempo».

Barnier indicó además que responderá a la posición británica cuando se le presente formalmente en un Libro Blanco que Londres prevé enviar la semana próxima, si bien advirtió de que en ningún caso «se dañará al mercado único».

En el Reino Unido, el portavoz laborista del «brexit», Keir Starmer, deseó que de la reunión intensiva en Chequers salga «un acuerdo viable» y alertó de que «una tregua dentro del Gobierno no será suficiente».

La ministra principal del Gobierno escocés, Nicola Sturgeon, avisó a su vez de que «la peor posibilidad» es que los ministros «salgan del brazo diciendo que están de acuerdo», pues significará que se ha fraguado «otra chapuza» que probablemente «será rechazada» por la UE.

Según la agenda prevista, Londres y Bruselas deben acordar el marco de su futura relación para el Consejo Europeo de octubre, si bien el presidente de turno de la UE, el austríaco Sebastian Kurz, no descarta prolongar las negociaciones si fuera necesario.

Kurz prevé visitar este país la semana próxima, como también lo hará la canciller alemana, Angela Merkel, que asiste a la cumbre de los Balcanes Occidentales que se celebrará los próximos lunes y martes en la capital británica. EFE

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