El sueño del equipo económico de Bolsonaro es privatizarlo todo

Seguidores del presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, caminan frente a un muñeco gigante con su figura en la Explanada de los Ministerios, antes de su investidura, hoy en Brasilia (Brasil).EFE/Fernando Bizerra Jr.

El sueño del equipo económico del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, así como de los dirigentes de las mayores estatales de Brasil, es poder privatizarlo todo, aunque admiten que no tienen mandato para cumplir esa aspiración y que algunas empresas estratégicas difícilmente pueden ser cedidas.

Este sueño fue revelado en el seminario “Nueva Economía Liberal”, organizado por el centro de estudios privado Fundación Getulio Vargas (FGV) y que reunió este viernes en Río de Janeiro a los principales voceros del equipo económico del líder ultraderechista.

La mayoría de los participantes, encabezados por el ministro de Economía, Paulo Guedes, defendió la privatización de gran parte de las estatales y la disminución del tamaño del Estado.

Por coincidencia, casi todos los participantes admitieron haber estudiado en la Fundación Getulio Vargas, una de las principales formadoras de economistas del país, antes de haberse especializado en la Universidad de Chicago, lo que llevó al propio Guedes a referirse a su equipo como los “Chicago boys”.

El más explícito entre los que sueñan en privatizarlo todo fue el presidente de la petrolera estatal Petrobras, Roberto Castello Branco, quien defendió la venta del 99,9 % de las estatales, incluyendo la que comanda, que es la mayor empresa de Brasil.

“Como liberales, somos contrarios a las empresas estatales. Con excepción del Banco Central, todos los bancos públicos tendrían que ser vendidos. Petrobras también tendría que ser privatizada y el BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social) extinto. Ese sería mi sueño”, dijo.

El economista, al admitir las dificultades políticas para privatizarlo todo, citó la canción de los Rolling Stones “You can’t always get what you want” (No siempre puedes conseguir lo que quieres).

“Pero ya que no podemos privatizarla ni tenemos un mandato para eso, vamos a transformar a Petrobras en lo más cercano posible a una empresa privada”, agregó el ejecutivo antes de dar detalles sobre su ambicioso plan de desinversiones por el que pretende vender hasta 40.000 millones de dólares de activos sólo este año.

El presidente de Petrobras aseguró que entre las subsidiarias que Petrobras pretende vender figuran al menos la mitad de sus doce refinerías y casi toda la infraestructura de gasoductos del país.

Guedes, por su parte, admitió que, pese a que no tiene poder para privatizarlo todo, la prioridad del Gobierno de Bolsonaro es privatizar lo posible y hasta vender activos como inmuebles con el objetivo de reducir la deuda pública del país, así como los altos gastos con el pago de intereses de deuda.

El ministro aseguró que, con la intención de sacar las privatizaciones del papel, nombró como su secretario especial a Salim Mattar, otro economista liberal y que defiende la venta de todas las estatales.

“Traje a Salim Mattar con un apetito enorme, loco por privatizar lo máximo posible. En todas las reuniones con Bolsonaro, pese a que sabe que no hay condiciones, pregunta que cuándo lo van a autorizar a vender hasta Petrobras”, relató el ministro.

Guedes admitió que la privatización de las estatales que es posible vender y la venta de inmuebles públicos que no son usados puede generar para Brasil cerca de 1,2 billones de reales (unos 315.789,5 millones de dólares).

Ese valor, agregó, no cubre ni la mitad de la deuda pública del país (5,3 billones de reales o 1,39 billones de dólares).

“Al final (si queremos pagarlo todo), tendremos que incluir a Petrobras también, al Banco do Brasil, tendrá que ir todo”, citó.

El propio presidente del Banco do Brasil, Rubem Novaes, defendió la venta de la mayor institución financiera del país.

“Creo que si fuera privado, el Banco do Brasil sería más eficaz para alcanzar los objetivos del Gobierno”, afirmó Novaes, que también consideró la venta de la Caixa Económica Federal, segundo mayor banco público del país y la principal fuente de crédito para vivienda y para saneamiento en Brasil.

El economista admitió que difícilmente esas propuestas avanzarán porque “aún hay un ambiente hostil para las ideas liberales en Brasilia. Aunque en algunas áreas estamos sintiendo la penetración de las ideas liberales, en el área de privatizaciones aún no”.

“En la agenda no hay ninguna privatización relevante, ni Petrobras ni Banco do Brasil, pero vamos a seguir tocando esa tecla porque toda estaría mejor en manos privadas”, expuso Novaes.

El presidente de la Caixa Económica Federal, Pedro Guimaraes, admitió que esa entidad tiene un importante papel social que la hace estratégica para el Gobierno, pero que gestiona negocios que no tendrían que estar en manos de una estatal.

“Por eso la Caixa va a salir de todos los segmentos que no son estratégicos. Las aperturas de capital serán históricas”, apuntó. EFE

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