Ecuador, martes 16 de enero de 2018

Juanes hace virtud de la sencillez a su paso por Madrid

Juanes. Foto: eluniversal.com

Con versatilidad, cercanía y la fuerza de las voces amigas de Pablo López, Manuel Carrasco, Bebe y Rosalía, Juanes se ha hecho fuerte hoy ante los medios más modestos con los que se le haya visto actuar en España, ante un aforo de 4.000 personas para el que aún han quedado entradas a la venta.


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Se trata de un dato sorprendente por la hasta ahora gran pegada en España del solista con más Grammys Latinos (23, tres más que Alejandro Sanz), por su participación como “coach” en el mediático programa “La voz” que tantas alegrías ha deparado a sus compañeros, de que se tratara de una actuación única en España y de que hacía dos años de su último concierto en Madrid, en el Teatro Real.

Desde 2011 no pisaba el WiZink Center (antiguo Palacio de Deportes), cuando con una gran banda, pantallón y en compañía de Miguel Bosé, Dani Martín y Melendi presentó ante 10.000 personas su disco “P.A.R.C.E.”, del que hoy no ha sonado ni un tema, al igual que de “Fíjate bien” (2000), su debut en solitario.

En su lugar ha sido su último álbum de estudio, “Mis planes son amarte” (2017), el que ha ejercido de espina dorsal a la hora y 45 minutos de música, además de “Un día normal” (2002), que lo convirtió en estrella de la música latina más allá de Colombia, y “Mi sangre” (2004), que llevó “La camisa negra” al número 1 de muchos países europeos cantando en español.

Gracias a ellos, el público huérfano en años recientes de un “hit” internacional se ha visto suficientemente saciado con los clásicos antiguos desde el mismo inicio del espectáculo, 20 minutos más tarde de lo previsto, cuando ha sonado “A Dios le pido”, al que han seguido las nuevas “Fuego” y “Hermosa ingrata”.

“¡Qué alegría tan grande estar con ustedes!”, ha gritado el músico a su audiencia, entre la que había muchos compatriotas. “¿Cuántos paisas hay esta noche en la casa?”, ha preguntado algo después entre un bullicio de asentimiento que refrendaba esta impresión.

Bajo la pauta del sabio racionamiento de éxitos y nuevos temas se ha desarrollado el concierto, con una energía que ha ido de menos a más pese a estar armado con modestia en lo musical (la banda mínima de guitarra, bajo, batería y teclado) y en la escenografía, con un escenario muy desnudo y una pantalla horizontal cuyos visuales aprovechaban la película que lanzó con “Mis planes son amarte”.

Las cuerdas eléctricas, que recuerdan los inicios metaleros de Juanes, se han hecho muy presentes en “Nada valgo sin tu amor”, mientras ha apostado por un tono más melancólico al interpretar “Fotografía” o “Es por ti”, esta algo falta de gas.

Nada que ver con “Ángel”, una de las nuevas, en la que su producción lo acerca al pop internacional bailable de Coldplay, o con “El ratico”, experimento en el que empapa su música con el hip hop de Kali Uchis, ausente esta noche, pero no Bebe, quien ha dado color a la lúdica “Es tarde”.

Muy relajado y parlanchín, el colombiano ha rentabilizado la intimidad del “show” para explayarse sobre el sentido de muchas de sus canciones y tocar la piel con dúos como el del “Volver” de Carlos Gardel junto a la nueva promesa del flamenco, Rosalía, fraguando uno de los irrepetibles momentos de la velada.

“Este país me ha dado cosas muy bonitas y gente increíble”, ha dicho como prolegómeno a esta y otras colaboraciones, entre la que no podía faltar la de su compañero en “La Voz” Manuel Carrasco, con el que ha interpretado “Para tu amor”.

La fiesta definitiva se ha instalado con el encuentro “entre Bob Marley y una guasca colombiana” que es “La paga”, con la versión de “La noche” de Joe Arroyo y con ese “Mala gente” que lo emparenta con el rock más guatequero y guasón de Los Rodríguez.

Hablando de “grandes del rock en español”, ha tocado entonces “El temblor” de Soda Stereo, antes de enfilar la traca final con las electrificadas “Me enamora” y “La camisa negra”, que han puesto al recinto a sus pies sin siquiera haber alcanzado unos bises para los que han subido al escenario Pablo López y su piano.

Juntos le han dado una vuelta a “Volverte a ver” como balada y han interpretado por fin en vivo y en acústico su gran dúo, “Tu enemigo”, tras el que seguían resonando en el ambiente las sentidas palabras que le ha dedicado el malagueño dando cuenta de su talla como artista y persona: “Cada vez estoy más convencido de que los artistas más grandes son los que tienen el corazón más grande”. EFE