Partido xenófobo triunfa en Holanda; miles protestan

Thierry Baudet, líder del partido ultraderechista Foro para la Democracia de Holanda.

Más de 10.000 personas, según los organizadores, se manifestaron hoy en Ámsterdam contra el racismo, dos días después de la apabullante victoria del partido ultraderechista y xenófobo Foro para la Democracia (FvD), que logró arrancar la mayoría en el Senado a la coalición del Gobierno.

Los manifestantes, entre los que también había representantes de partidos políticos como el socialdemócrata PvdA, la izquierda verde (Groenlinks) y los socialistas, portaban carteles no solo contra el racismo, sino también contra el líder de FvD, Thierry Baudet, y del Partido de la Libertad (PVV), el ultraderechista Geert Wilders,

En las pancartas, algunos han reivindicado que «Thierry no es un camarada» de los holandeses y han exigido «parar la lucha contra los musulmanes porque en Holanda no hay espacio para el racismo», mientras que otros han preferido mostrar su descontento luciendo chalecos amarillos, en lo que podría ser una aparente alusión al movimiento del mismo nombre que está protagonizando protestas callejeras en Francia.

Tampoco han faltado referencias al atentado terrorista contra la mezquita de Christchurch, en Nueva Zelanda, como advertencia por las consecuencias que podría tener el auge del discurso supremacista en Europa, y los manifestantes han pedido directamente a Baudet y Wilders que «detengan el racismo y el terror».

También se han levantado lemas contra la industria armamentística, las políticas de guerra, el cambio climático y en pro de una economía social justa.

Aprovechando que el 21 de marzo, día en el que se anunció la victoria de la ultraderecha en las elecciones regionales, también se celebraba el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, la Coalición Antiracismo, compuesta por diversas entidades y ONG, ha convocado esta protesta para mostrar un rechazo masivo a un partido que apuesta por cerrar las fronteras y expulsar a los inmigrantes.

Un portavoz del «Comité del 21 de marzo» afirmó al principio de la protesta, en la plaza Dam de Ámsterdam, que esta manifestación tiene el objetivo de exigir «medidas» y «concienciación» contra el surgimiento de los partidos populistas de derecha y tratará de mostrar una «alternativa visible» en las calles.

En unas elecciones a las que concurrieron doce partidos de diferentes ideologías, los dos grupos de la extrema derecha, FvD y el PVV, obtuvieron más del 21% de los votos, lo que permitió a Baudet situar a su partido, que apenas tiene tres años de vida, como la mayor fuerza del Senado, por delante de los liberales del primer ministro holandés, Mark Rutte.

Wilders, en el escenario político de la ultraderecha desde 2008, ha perdido votos a favor de Baudet, pero también los ha perdido Rutte, en un gesto de castigo por parte de sus votantes después de anunciar un paquete de medidas climáticas contra el calentamiento global, consideradas por el líder del FvD como «una tapadera» para gastar dinero público.

Además, consideran que el actual Ejecutivo, formado por una coalición de cuatro partidos -los liberales del VVD, Llamada Democristiana (CDA), Demócratas 66 y Unión Cristiana– debe ser menos europeísta, prohibir el acceso de los inmigrantes a Holanda y cerrar las mezquitas en un intento de expulsar a los musulmanes holandeses.

«Como todos los demás países, estamos siendo destruidos por los que deberían protegernos: nuestras universidades, nuestros periodistas, nuestros administradores. Hemos sido llamados al frente, nuestro país nos necesita» afirmó Baudet, orgulloso de su victoria sorpresa, que no estaba prevista ni por sus oponentes ni en las encuestas publicadas las semanas previas a los comicios del miércoles.

FvD, que ya intenta no utilizar el término «nexit» (versión neerlandesa del «brexit»), sí promueve un referéndum sobre la permanencia de Holanda en la Unión Europea porque opina que Bruselas se «ha apoderado» de la soberanía nacional de los países miembros, y el sistema Schengen, que facilita la movilidad entre sus Estados, es «una amenaza» a la raza blanca.

Con una fuerte campaña principalmente en las redes sociales, FvD ha logrado recaudar tras su victoria unos 420.000 euros para financiar las actividades del partido, que se suman a los subsidios estatales, otras donaciones y la contribución de los 33.000 miembros que tiene la formación.

Después de haber perdido la mayoría en el Senado, que tiene la última palabra para aprobar las leyes, Rutte descarta buscar una nueva coalición de partidos que le permita tener una legislatura estable y apuesta por buscar «mayorías sensatas» entre los partidos de la izquierda y la derecha, cada vez que se someta a votación un proyecto.

Sin embargo, los analistas se preguntan si Baudet aprenderá de los errores de Wilders, quien rechazó comprometerse con otros partidos en las negociaciones para formar un Ejecutivo, durante las últimas tres legislaturas, lo que le condenó al escaño de la oposición y a tener poca influencia en las decisiones gubernamentales. EFE (I)

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