Los moscovitas castigan al partido de Putin en las elecciones municipales

MOSCÚ (RUSIA), 19/12/2016.- El presidente ruso Vladímir Putin durante un encuentro con empresarios celebrado en el Kremlin, Moscú, Rusia hoy 19 de diciembre de 2016. EFE/Alexei Druzhinin **CRÉDITO OBLIGATORIO/POOL**

El partido del Kremlin, Rusia Unida, recibió un severo castigo el domingo en Moscú en las elecciones municipales más controvertidas de los últimos años debido a la negativa de las autoridades a registrar a la gran mayoría de candidatos opositores, detonante de multitudinarias protestas antigubernamentales.

«Por supuesto que las protestas opositoras influyeron en los resultados electorales. Yo mismo asistí a todas. Los comicios fueron un referéndum entre la verdad y la mentira. Y ganó la verdad», comentó hoy a Efe Yevgueni Bunimovich, candidato a la Duma (asamblea legislativa) de Moscú por el partido liberal Yábloko.

Rusia Unida perdió 13 escaños, según informó la Comisión Electoral Central, aunque conserva la mayoría en la Cámara, ya que logró 25 asientos de un total de 45.

El partido encabezado por el presidente ruso, Vladímir Putin, intentó hacer frente al descontento popular presentando a muchos de sus candidatos como independientes, pero la estrategia no surtió efecto.

Aunque sus portavoces intentaron poner al mal tiempo buena cara, al calificar de «digno» el resultado, entre los grandes derrotados figura incluso el líder del partido en la capital, Andréi Metelski, miembro de la Asamblea desde 2001.

Bunímovich, Defensor del Menor en la capital rusa, fue uno de los cuatro representantes de Yábloko que lograron un escaño el domingo, aunque el resultado de ese partido hubiera sido mucho mejor de no haberse visto privados del registro 14e de sus 18 candidatos.

De esta forma, la oposición extraparlamentaria accedió a la Duma de Moscú después de cinco años sin presencia en la Cámara, un resultado que espera trasladar a las elecciones legislativas de 2021.

«Si hubieran registrado a todos nuestros candidatos, hubiéramos logrado aún más escaños. Las protestas dispararon el interés en las elecciones. La gente supo por fin para qué sirve la Duma», comentó Maxim Kruglov, otro de los diputados de Yábloko que ganó un asiento en la Asamblea de la capital.

La oposición más crítica con el Kremlin se benefició de las protestas que estallaron a mediados de julio -las mayores desde 2012- y llegaron a congregar hasta a 50.000 personas en el centro de la capital rusa.

Las protestas fueron reprimidas por la policía, que detuvo a varios miles de personas, encerró hasta por 30 días a los principales dirigentes opositores y condenó a algunos manifestantes a varios años de cárcel por supuesta agresión a las fuerzas del orden.

Con todo, sólo un 21,77 % de los votantes acudieron el domingo a las urnas, baja participación que demostró el hartazgo con la política de los rusos, pero que jugó a favor de los intereses de Rusia Unida y del alcalde, Serguéi Sobianin, uno de los más estrechos colaboradores del presidente ruso, Vladímir Putin.

«Los moscovitas están cansados de Rusia Unida. La gente vive cada vez peor, los ingresos caen y los funcionarios son cada vez más indiferentes hacia el destino de su pueblo», agregó Kruglov.

Además, también mejoró sustancialmente sus resultados la oposición parlamentaria, en particular los comunistas, que pasaron de 5 a 13 diputados, y Rusia Justa, que antes no tenía representación y ahora tiene tres escaños.

El líder de la oposición extraparlamentaria, Alexéi Navalni, se adjudicó el mérito del mal resultado de Rusia Unida, que relacionó con su estrategia de «voto inteligente», que consistía en votar a cualquier candidato que amenazara la hegemonía del Kremlin, independientemente de su ideología.

«Es un resultado fantástico de la votación inteligente. Luchamos por esto juntos. Gracias a todos por vuestra contribución», escribió anoche Navalni en Twitter.

No todos en la oposición apoyaron a Navalni y, de hecho, otros dirigentes, como Dmitri Gudkov, pidieron el voto a otros candidatos, pero nunca a los comunistas, que apoyaron la represión policial, denunciaron la presunta injerencia exterior en las elecciones rusas y tacharon a los opositores de «quinta columna».

«No fue un voto a favor de los comunistas, sino contra Rusia Unida», explicó a Efe Daria Besédina, una arquitecta de formación de 31 años de Yábloko que derrotó en su barrio a un candidato del Partido Comunista.

La oposición denunció varios casos de fraude, como en el caso del barrio de Chertánovo, donde Román Yuneman, candidato de 24 años del Partido Libertario, aseguró a Efe de que dejó de recibir 500 votos por supuestos «problemas técnicos» -perdió por 84 votos-, por lo que pedirá la revocación de los resultados.

Sobianin, muy criticado por la oposición por tachar de «disturbios masivos» las protestas callejeras, describió las elecciones como «las más competitivas» de los últimos tiempos y se congratuló de que en la Duma de Moscú haya «una mayor diversidad política».

En el resto del país, donde las protestas fueron minoritarias, Rusia Unida pudo conservar el control sobre los gobernadores regionales -el oficialista Alexandr Beglov ganó en San Petersburgo- y las Asambleas legislativas locales.EFE

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