Inaplazable

Raúl Andrade Gándara
Rochester, Estados Unidos

Las noticias se suceden a gran ritmo. Una denuncia tras otra, una mafia contra la otra, todos con rabo de paja y un país expectante que observa. Y es que no se entiende. Después de dos años de dar vueltas, el lcdo habla de una comisión internacional para combatir la corrupción. Ergo, debemos entender que los mecanismos jurídicos y de fiscalización que tiene el Ecuador son insuficientes. Que la mafia de Don Correone sigue controlando áreas importantes del poder, y que la impunidad es una realidad preocupante. Ahí está.

No solo que está viva, sino que cuestiona duramente al actual presidente, responsabilizando a él y su familia de abuso de poder, indelicadeza y negocios turbios con comisión incluida. El lcdo, para defenderse, solicita que la nueva fiscal investigue unas cuentas que han salido a conocimiento público por denuncias de periodistas involucrados en el tema INA papers.

Y aquí surgen otras preguntas. Si la justicia ecuatoriana ha sido incapaz de frenar y enfrentar la corrupción evidente en las más altas esferas, al punto que hay que pedir ayuda internacional para develarla, ¿qué nos hace pensar que se investiguen con rigurosidad las cuentas del lcdo? Si hasta el día de hoy no se ha tocado a ninguna de las empresas involucradas en todos los contratos dudosos y denunciados, tanto en el ámbito petrolero como en el de la obra pública, ¿qué nos hace creer que esto es serio, y no una cruel comedia para quemar tiempo y distraer la atención?

¿Qué credibilidad nos merece un gobierno que utiliza las mismas tácticas abusivas del anterior, violando un sigilo y una privacidad garantizadas por una constitución de papel?

¿Es dable que un asesor cercano y financista de la campaña del lcdo pretenda descalificar al denunciante con las cuentas de su hermano, y sin embargo le molesta que se hable de los millones que ha acumulado el hermano del actual presidente y se cuestione su origen? ¿Y por qué no se ha intervenido al contratista en ese tema para aclarar las cosas?

¿Es entendible que en este maremagno de corrupción los principales líderes de oposición guarden un extraño silencio, inutilizando además a una asamblea que debería hacer escuchar su voz ante este caos?
La dolorosa conclusión es entonces que estamos envueltos en una espesa bruma, que nadie nos dice la verdad porque los intereses creados están muy por encima de sus palabras, que el país requiere en forma inaplazable exigir un vigoroso golpe de timón en todos los ámbitos, pues sigue a la deriva, desorientado y pasivo, por la poca confianza que inspiran sus líderes.

La falta de institucionalidad, cuya fortaleza en otros países permite sobrellevar la mediocridad de sus líderes, es endémica en nuestro país, acostumbrado a las grandes y pequeñas corruptelas en la vida diaria, que lo han sumido en una frustración e impotencia pocas veces vista en la historia republicana.

Si queremos despertar de este oprobioso letargo, es necesario unir fuerzas sin demora para exigir ese cambio anhelado y urgente, o resignarnos a que un puñado de aventureros, escudados en un discurso fácil y mentiroso, siga engañando y saqueando al país por secula seculorum.
Piénsenlo.

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