¿Elecciones en Venezuela?

Samuel Uzcátegui
Quito, Ecuador

Con los intentos de diálogo entre la dictadura y la administración del presidente Guaidó, han surgido filtraciones que sugieren unas posibles elecciones presidenciales sin Nicolás Maduro y con observación internacional.

Algunos líderes de opinión en Venezuela lo ven como una buena alternativa y dicen que si se reforma el Consejo Nacional Electoral estarían dispuestos a votar. Pero ¿con qué objetivo promueven elecciones? Cuando todo el alto mando militar es parte del castrochavismo, todas las instituciones están quebradas por la burocracia y la corrupción, los venezolanos en el exterior no pueden votar y ni siquiera se sabe si se está negociando impunidad a los líderes de la cúpula chavista por este acuerdo. Además, el que sería el supuesto “candidato” del chavismo, Héctor Rodríguez, ha pasado por seis cargos públicos y es uno de los principales pilares del narcoestado. Nepotismo en estado puro. La falta de transparencia y el secretismo sobre lo que ocurre en estas reuniones es vergonzoso, lo único que podemos hacer los venezolanos es velar por que se estén defendiendo nuestros intereses, pero eso es poco probable.

¿Además de que hay asuntos por aclarar sobre este tema, quién va a tener el poder mientras se hacen las elecciones? Si el presidente Guaidó acepta que Maduro mantenga el poder ejecutivo durante el periodo previo a las elecciones, ¿no estaría legitimando al dictador? Aparte, que pensarán los aliados de la oposición venezolana cuando vean que se están negociando unas posibles elecciones donde permitirán que el candidato chavista sea un criminal.

Quizás el menor de los criminales de toda la cúpula, pero criminal, en fin. Héctor Rodríguez es un hombre que usurpa el cargo de gobernador del Estado Miranda, debido a que las elecciones del 2017 carecen de validez constitucional. Un hombre que dijo que a los pobres no hay que sacarlos de la pobreza porque se convierten en “escuálidos”. Un hombre que promueve la censura, la corrupción y el narcotráfico y que se promociona a si mismo como “el hijo de Chávez”. Se promociona como el hijo del golpista, pero no usa rojo ni aparece públicamente con los logos que caracterizan al castrochavismo. ¿Será Rodríguez parte del chavismo azul del que tanto se habla?

Al hablar sobre elecciones, la mayoría de los venezolanos descartan la opción automáticamente. Ya no se confía en el poder del voto y después de miles de protestas, miles de muertos, y la promoción de un alzamiento cívico-militar que pondría fin a la dictadura, que nos toque volver a ir a las urnas deja un mal sabor de boca, y temer desde lejos por lo que resulte de una reunión entre diez pelagatos en Barbados es peor. Las reacciones en redes sociales sobre esta noticia promueven ciertos puntos que considero valioso resaltar.

El chavismo se ha robado elecciones y carece de reconocimiento internacional, los mecanismos digitales de votación que han utilizado son fáciles de manipular y no podemos depender solo del buen juicio de los supuestos observadores para garantizar que sea una elección limpia y democrática.
Sí, es necesario reformar un nuevo Consejo Nacional Electoral y sacar a la corrupta de Tibisay Lucena de ese organismo, pero ¿qué pasa con los demás entes gubernamentales?

El Tribunal Supremo de Justicia chavista podría emitir una sentencia que le quita la legitimación a la victoria de la oposición. El Alto Mando Militar podría impedir que asuma el poder el ganador de las elecciones por que va en contra de sus ideales chavistas. La pseudo-Fiscalía podría incriminar al ganador fácilmente, sembrando drogas/armas, deteniéndolo arbitrariamente y posicionando el presidente a su gusto. Y todo esto sería legitimado, si Guaidó y su administración aceptan ir a elecciones con estas piltrafas.

Con el punto que menos estoy de acuerdo es con las personas que piden la prohibición del chavismo en las candidaturas. Mi frustración y mi odio ferviente hacia ese movimiento por haber arruinado a mi país haría que estuviera de acuerdo con esa medida, pero prohibirlos de participar en las elecciones sería convertirnos en lo que tanto juramos destruir. Ojo, hablo del movimiento chavista popular, que, a pesar de ser una evidente minoría, existe. Por supuesto que debe haber limitaciones para los criminales que quieran ser candidatos, también se ha hablado de que Diosdado Cabello querría ser candidato y eso no puede permitirse. El PSUV sí debe de ser invalidado también de participar, no porque sea socialista, sino que debe ser ilegalizado como partido porque es un movimiento nefasto, lleno de corrupción, que lo único que promueve es caos y muerte. Pero lo que quede de esa corriente ideológica habrá que permitirlo participar, para que mueran por su propio peso como el movimiento fallido que siempre fueron.

Personalmente, no puedo entender como sería posible ir a elecciones negociadas con el castrochavismo y que se garantice que no habrán irregularidades. Además de que es complicado de analizar, teniendo tan poca información sobre lo que el acuerdo implicaría, porque todo se maneja en privado y esto solo se supo por filtraciones.

Es penoso, me hace sentir poco representado y temo por lo que está por venir, pero como venezolano no me queda más que confiar en mis dirigentes, exigirles que velen por mis intereses y apoyar a todo aquel que esté dando la cara por buscar el cambio en el país. Lo único que me impide aceptar esta medida es el hecho de saber que se negociará impunidad para ciertos líderes criminales y que incluso podría llegar a haber un gobierno con ambos bandos, resultado de las negociaciones. De conseguir una alternativa democrática que saque al dictador del poder sin más sangre derramada, la recibiré con gusto, pero mientras tanto, el pueblo de Venezuela no tolerará que jueguen con sus vidas mientras el país se cae a pedazos.

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