Aprendizaje de los vecinos

Mariasol Pons

Guayaquil, Ecuador

Escribo corto porque andamos apurados. Hace años aprendí en Colombia que las batallas sociales no se ganan pregonando conceptos sino construyendo empresa, valor y reputación. De los venezolanos aprendí que estaban refugiados del terror y que se dieron cuenta, muy tarde, que habían cedido su espacio a otros.

Entro en detalle en lo segundo. Venezuela era un país rico y sus ciudadanos circulaban su territorio libremente, ocupándolo a sus anchas porque no sentían peligro. Una vez que empezaron a sentir peligro empezaron a replegarse y a aislarse del peligro, posteriormente empezaron a migrar, finalmente mucha gente con una visión productiva de Venezuela migró  otros países en busca de oportunidades porque las perdieron en su país. Ellos cedieron su espacio, probablemente en desconocimiento, y cuando se dieron cuenta ya estaban viviendo en Bogotá, en Miami, o en cualquier otro lugar distante a su patria.

No nos puede pasar lo mismo. Al correismo ya le mostramos nuestra voluntad en el 2017. El resultado de las elecciones fue cuestionado, impusieron su resultado, pero la voluntad de los ecuatorianos fue entendida por el nuevo grupo gobernante, no más autoritarismo, no más abusos, no más maltrato, no más mentiras, no más persecuciones, y no más violencia.

Yo no soy morenista, rechazo el correismo profundamente porque representa la distorsión absoluta del discurso de equidad social en beneficio de negociados entre compadres. Sin embargo, reconozco el esfuerzo del presidente Moreno, que fue parte del correísmo por más tiempo del que le gustaría recordar, de dejar el abuso de lado y de adoptar medidas económicas que permitan sanear la economía nacional. Ahora, más allá de lo que este gobierno haya hecho, está lo que nosotros podemos hacer por nuestro país.

Yo aprendí que no podemos dejar el espacio vacío porque los otros lo ocupan. Tenemos una situación muy crítica, con muchas cosas que perder y nuestra opinión como ciudadanos cuenta. Cuenta que salgamos a trabajar, que consumamos, que no mostremos miedo y que dejemos claro que con nuestras vidas no se juega. El aprendizaje de los vecinos debe servir para dejar valores sentados y ser valientes ante quienes quieren arrebatar por arrebatar; vamos a demostrar con acciones que queremos preservar nuestras buenas costumbres en esta tierra que nos une.