La gasolina

Juan Carlos Díaz-Granados Martínez

Guayaquil, Ecuador

Existen diferentes reacciones al proyecto de ley que plantea reformas tributarias y laborales.

Hemos visto a políticos que decidieron no comprometerse con el futuro del país, pero sí con sus intereses personales de campaña, difundiendo un mensaje populista y en ciertos casos avivando la llama de la violencia con la gasolina de sus palabras.

En otra esquina están los golpistas. A los que no les conviene la lucha por la corrupción, porque terminarán enjuiciados. Quieren que este gobierno termine y regresemos a la dictadura del anterior, en la que se hacían y deshacían con libertad.

Además tenemos a los vándalos, que amparados en ambos discursos, han aprovechado para saquear negocios, que son el producto de muchos años de esfuerzo y riesgo.

Y así nos detenemos. Creando odios entre nosotros, en lugar de sentarnos a escuchar y a dialogar para salir adelante en conjunto, como país mientras que la fuerza pública no actúa para mantener el orden público defendiendo la propiedad y vida de los ciudadanos de bien.

Todo proyecto de ley es perfectible y no será este quien termine elevando precios y ocasionando falta de abastecimiento, sino esta cadena de errores.

Una pena por el Ecuador. Este debería ser un momento para fomentar la productividad y la competitividad. No lo contrario.