Ecuador. sábado 16 de diciembre de 2017
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El realismo mágico de García Márquez suplantó a la realidad en América Latina

En esta foto del 6 de marzo del 2014, el escritor colombiano Gabriel García Márquez, laureado con el Nobel de Literatura, saluda a admiradores y reporteros afuera de su casa en la Ciudad de México, en el día de su 87o cumpleaños. (AP Foto/Eduardo Verdugo, Archivo)

Los libros de Gabriel García Márquez adquirieron tal universalidad, que se convirtieron en la versión oficial de un continente entero, América Latina, un relato que, a través de su realismo mágico, suplantó a la realidad, aseguraron hoy varios escritores colombianos en un simposio en EE.UU.


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“La gran América Latina tal y como se conocía no era la de Mario Vargas Llosa, ni la de Julio Cortázar, ni siquiera la de Carlos Fuentes. Era la de Gabriel García Márquez, que en realidad responde a una pequeña región de América Latina, el Caribe”, explicó hoy el escritor colombiano Santiago Gamboa.

Gamboa, junto a la también colombiana Piedad Bonnett, participó en un panel titulado “Gabo el cuentero” durante la segunda jornada del simposio “Gabriel García Márquez: su vida y legado”, que la Universidad de Texas en Austin (EE.UU.) acoge con motivo de la apertura del archivo personal del nobel.

“A los escritores latinoamericanos, el realismo mágico de García Márquez nos hizo bien y mal. En otras latitudes se nos encajonó”, dijo Bonnett, escritora, poeta y ensayista, al reconocer que la literatura del nobel penetró de tal manera, que todo lo que se esperaba del continente era lo que él ya había escrito.

Gamboa, que consideró a García Márquez un “clásico” para su generación, confesó que al leer por primera vez los libros del nobel descubrió un mundo de fantasía, una región de sueños: “Yo nunca había estado en el Caribe y esas eran unas imágenes plásticas del reino absoluto de la ficción”, sostuvo.

Pero García Márquez no escribía sobre un mundo de fantasía, pues Macondo era Aracataca, el pueblito aún perdido en la costa caribeña colombiana en el que nació y pasó los primeros años de su vida.

Su literatura se erigió sobre sus propias experiencias: “Lo había oído de labios de sus abuelos: las historias de la compañía bananera, de la Guerra de los Mil Días. Se le ocurrió escribir algunas de esas historias en ese estilo que la academia luego tituló realismo mágico”, explicó Bonnett.

“Ese pasado le correspondía de manera muy particular”, agregó.

Fue en 1948, después del levantamiento conocido como el “Bogotazo”, cuando García Márquez, que estudiaba Derecho en la capital colombiana, “comprendió” que su realidad, la caribeña, “era totalmente distinta a la bogotana” y que, además, “él tenía que contarla”.

Y así lo hizo: “La Colombia que presenta García Márquez es la Colombia premoderna, donde imperaban unos valores que no estaban impregnados por el valor del dinero. Está muy patente en ‘El coronel no tiene quien le escriba’, perfectamente equiparable con ‘El Quijote’, ambos hombres que despiden una época que ya no va a volver”, afirmó Bonnett.

“Como (Miguel de) Cervantes en ‘El Quijote’ -prosiguió-, nos despide de un mundo y nos alerta que el mundo de la modernidad se abre para los demás y que eso es irreversible. Con tristeza y con ironía, porque sería muy ingenuo querer sostener ese mundo”.

Para Gamboa, esa estética de García Márquez “se cierra en sí misma”, en un género que el nobel “agota”, de forma que “solo queda la copia”.

La Universidad de Texas adquirió hace un año los documentos personales de García Márquez a la familia del nobel por 2,2 millones de dólares y organizó este simposio para acompañar la apertura a la investigación de su archivo, oficializada la semana pasada.

Mañana el director de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, Jaime Abello, participará en el panel “Gabo el periodista”, mientras que uno de los hijos del escritor, el cineasta Rodrigo García, contará la faceta más cinéfila del nobel en “Guionista de Cine y Musa”.

El simposio lo cerrará la escritora y periodista mexicana Elena Poniatowska, ganadora del Premio Cervantes en 2013 y amiga de García Márquez. EFE (I)