Guayaquil, Ecuador
El viernes 09 de enero acabamos de cumplir 26 años de estar dolarizados, desde su adopción oficial el año 2000. Esto ha tenido efectos muy positivos, especialmente para un país como el nuestro que solía vivir con crisis monetarias severas.
Entre los puntos positivos de haber adoptado una moneda de talla mundial se encuentra el control total de la inflación, todos estos años los ecuatorianos hemos vivido con estabilidad de precios, lo que protege principalmente a los hogares de menores ingresos.
Esto es una gran señal de estabilidad y confianza porque los ciudadanos dejamos de perder nuestros ahorros y los inversionistas y emprendedores ya no enfrentan riesgos por devaluación, lo que nos permite planificar a largo plazo, centrándonos en la producción y no en la inestabilidad del tipo de cambio.
Con una moneda propia los ahorros y salarios se licuaban por devaluaciones constantes, ahora se mantienen y son más predecibles.
Al reducir riesgos internos, esta estabilidad monetaria que vivimos nos ha permitido mantener tasas de interés más bajas que en la época en que manteníamos el sucre, lo que permite un mayor acceso al crédito.
Uno de los puntos más relevantes es que nuestra clase política ya no puede resolver sus problemas imprimiendo dinero, obligándolos a tener una mayor responsabilidad fiscal al no poder ocultar el déficit con inflación, siendo esto un seguro contra las malas decisiones monetarias.
Aunque el dólar en sí mismo no es suficiente para resolver todos los problemas de nuestro país, sí ha evitado que los errores fiscales se paguen con inflación y devaluación.
Finalmente, tenemos tareas pendientes que llevar a cabo si queremos aprovechar todas las ventajas que puede ofrecernos una economía dolarizada y con libertad económica.
La más importante en estos momentos y que funciona como un complemento natural de la dolarización, debería ser la modernización e internacionalización del sistema financiero, modificar nuestras leyes volviéndolas más sencillas y flexibles para que incentiven y fomenten la entrada de la banca extranjera en nuestro país.

Necesitamos también políticas que promuevan el comercio, los bajos impuestos, la atracción de capitales, la seguridad y la estabilidad jurídica. Hemos dado un primer paso con la moneda, ahora debemos avanzar en todo lo demás.
