Beyoncé volvió este lunes a la Met Gala de Nueva York después de una década provocando gran expectación entre los asistentes y una multitud de fans apostada en la calle gritando sin parar.
‘Queen Bey’ esperó al final de la noche y lució un vestido transparente con un esqueleto plateado superpuesto, una larga capa de plumas de varios metros y una corona plateada.
Fue acompañada de su hija mayor, Blue Ivy, que llevaba un voluminoso vestido blanco y unas gafas de sol, y su marido, Jay-Z, con un traje clásico.
La familia protagonizó un divertido momento cuando tanto Jay-Z como una asistente intentaron llamar la atención de la niña para que se quitara las gafas, pero esta hizo oídos sordos.
El año pasado se rumoreó que Beyoncé podía aparecer en el evento, pero se encontraba inmersa en la gira de ‘Cowboy Carter’, que acabaría marcando un récord en la categoría de música country, con más de 400 millones de dólares en ingresos brutos.
La última vez que la diva del pop acudió a la fiesta benéfica fue en 2016, donde lució un vestido de látex en color ‘nude’ y con mangas abullonadas de Givenchy, respondiendo con elegancia a un código de vestir inspirado en la ciencia ficción, ‘Manus x Machina’.
Por aquel entonces, se encontraba promocionando su aplaudido álbum visual ‘Lemonade’, en el que volcó sus sentimientos tras una infidelidad, y al que hizo recientemente un guiño con unas fotos en la playa, mostrando unos limones y una botella de whisky.
Givenchy fue también la firma que la vistió en los cuatro años anteriores, entre los que es difícil olvidar el atrevido ‘look’ de 2014: un vestido completamente transparente, recubierto de pedrería de colores para cubrir puntos estratégicos, y una coleta alta. EFE

