A cuatro días para cerrar alianzas e inscribirlas en el Consejo Nacional Electoral (CNE), el correísmo sufrió un duro revés tras la renuncia de Mónica Luzurraga como candidata luego que Gabriela Rivadeneira, presidenta de la Revolución Ciudadana, la callificara de «chimbadora».
Rivadeneira sostuvo que Luzarraga rompió la unidad y el acuerdo que mantenía con el PSE mediante un mensaje, pues ella también renunció a ser candidata por el PSE. Además cuestionó públicamente si esta nueva ruta política hacia la Alcaldía responde a un pacto con el oficialismo.
De su lado, Luzárraga replicó a Rivadeneira y la acusó de haberse reunido a sus espaldas con Gustavo Vallejo, presidente del PSE, para obligarla a aceptar la candidatura a la concejalía. Luzarraga detalló que, al enterarse de la exclusión de otros movimientos políticos, decidió comunicar su salida enviando un mensaje a la militante correísta Sofía Espín.
