El embalse de Mazar, la principal reserva hídrica del sistema eléctrico nacional, continúa su descenso sostenido. A las 12:00 de este lunes, la cota se ubicó en 2.122,222 metros sobre el nivel del mar (msnm), según el panel hidrológico de Celec Sur. Con ese registro, el embalse queda a apenas 7,22 metros de los 2.115 msnm, nivel en el que la central debe dejar de operar para evitar que los sedimentos dañen sus turbinas.
El panorama es más grave si se mira el acumulado. A finales de julio el embalse estaba lleno, en 2.153 msnm. Desde entonces ha perdido casi 31 metros. El domingo 18 de octubre, a las 07:00, cruzó por primera vez en esta crisis los 2.123 msnm y marcó 2.122,99. La tendencia no se ha detenido.
Los datos horarios de Celec Sur muestran una caída constante durante la jornada. A las 03:00 el embalse estaba en 2.122,485 msnm; a las 09:00 en 2.122,312; y al mediodía en 2.122,222. En nueve horas perdió 26 centímetros, unos tres centímetros por hora.
Al mismo tiempo, el caudal de ingreso disminuyó: pasó de 26,58 metros cúbicos por segundo (m³/s) a las 03:00 a 22,57 m³/s al mediodía. El promedio histórico de octubre para la cuenca Mazar-Paute es de 93,5 m³/s.
Si el mismo ritmo de este lunes se mantiene (unos 3 cm por hora), Mazar llegaría a la cota crítica en unos diez días. El cálculo no es de Celec, sino nuestro, con ayuda de Perplexity, sin olvidar que el ritmo cambia según cuánto genere la central y cuánta agua entre al embalse.
Restricción a las industrias
Ni siquiera el apagado de la central ha logrado frenar el descenso de forma significativa. Entre el 12 y el 13 de octubre sus dos turbinas estuvieron fuera de servicio durante 26 horas y el nivel solo subió 55 centímetros. La baja de Mazar repercute directamente en todo el complejo Paute Integral.
El caudal del río Paute se encuentra un 29 % por debajo de su promedio de octubre y el embalse de Amaluza ya opera en zona crítica.
Para preservar las reservas, desde el 12 de octubre las restricciones eléctricas a más de 9.000 industrias de alto y medio voltaje se elevaron a 72 horas por semana. Hoy lunes 19 de octubre comenzó un nuevo bloque de desconexiones: las empresas de Alto Voltaje (AV1) permanecen fuera de la red hasta el miércoles 21, mientras las de medio voltaje entran en restricción a partir del miércoles.
Juan Carlos Navarro, presidente de la Cámara de Industrias de Guayaquil y de la Federación Nacional de Cámaras de Industrias, estimó que estas restricciones han afectado en promedio un 18 % de la producción industrial.
El Foro Energético Ecuador advierte que el embalse necesitará al menos un mes de lluvias fuertes y constantes para recuperarse.
La sequía afecta también a la Coca Codo Sinclair y a Colombia
El deterioro de Mazar se suma a un escenario energético más amplio y frágil. En la Amazonía, el caudal del río Coca —que alimenta a Coca Codo Sinclair, la hidroeléctrica de mayor capacidad del país (1.500 MW)— se mantiene en niveles bajos. Este lunes rondaba los 170 m³/s, muy por debajo de los 240-250 m³/s necesarios para sostener una generación continua cercana a los 1.200 MW.
La central ha operado en las últimas horas alrededor del 34 % de su capacidad.
Las importaciones desde Colombia, que el viernes 16 de octubre reaparecieron de forma limitada (cerca de 900 MWh ese día), prácticamente se detuvieron desde el sábado. En las últimas 24 horas el flujo ha sido marginal, del orden de unos pocos megavatios promedio, y según reportes de monitoreo se trata principalmente de intercambios técnicos de la interconexión, no de un suministro comercial relevante.
La capacidad máxima de esa línea es de 450 MW.
Generación térmica
En este contexto, la generación termoeléctrica ha asumido un peso importante. Según los registros del CENACE de este lunes, la producción térmica acumulada hasta media tarde superaba los 16.600 MWh y representaba alrededor de un tercio de la energía generada en el día, con un promedio estimado superior a los 1.200 MW.
La mayor parte de esta generación proviene de centrales públicas, mientras que la autogeneración privada de industrias aporta de forma variable y limitada.
La combinación de un Mazar en descenso acelerado, un Coca Codo Sinclair con caudal insuficiente, importaciones casi nulas y una generación térmica que opera cerca de sus límites actuales deja al sistema eléctrico ecuatoriano con poco margen de maniobra.
Mientras tanto, el sector industrial cuantifica ya el costo de las restricciones en una reducción promedio del 18 % de su producción. La evolución de las lluvias en las próximas semanas determinará si las restricciones se mantienen, se endurecen o si el país enfrenta un escenario de mayor presión sobre el suministro residencial.

