El equipo legal del suspendido alcalde de Guayaquil, Aquiles Alvarez, reaccionó con dureza ante un pronunciamiento del ministro del Interior, John Reimberg, emitido a través de la red social X. A pesar de que el funcionario de Estado evitó mencionar nombres de forma directa, la defensa del burgomaestre asumió la alusión debido a las características del mensaje y negó cualquier participación en intentos de desestabilización interna.
El foco de la disputa surgió el domingo 18 de octubre, cuando Reimberg publicó una advertencia sobre presuntas huelgas de hambre y desmanes que se estarían gestando en el centro penitenciario de máxima seguridad El Encuentro, ubicado en Santa Elena. En su posteo, el ministro criticó que «hay quienes pasaron de creerse alcaldes a querer ser presidente de los presos de El Encuentro», sentenciando además que el orden institucional no se negocia.
«Soy el mayor distractor del Gobierno»
La respuesta por parte del entorno de Alvarez no se hizo esperar. El abogado principal del alcalde, Julio César Cueva, desmintió los señalamientos tras mantener una audiencia vía Zoom con su defendido. De acuerdo con el jurista, Alvarez ha permanecido aislado en el área del policlínico durante los últimos 14 días por razones médicas, lo que le imposibilitaría tener contacto físico o comunicación alguna con el resto de la población carcelaria.
A través de su defensa, el alcalde de Guayaquil replicó de forma categórica: «Parece que soy el mayor distractor del Gobierno cuando tiene crisis».
Asimismo, su defensa técnica enfatizó que «Aquiles Alvarez no se cree alcalde… ES alcalde», en directa alusión a los términos empleados por el ministro en su perfil digital.
Exigencia de pericias y denuncias de represalias
El equipo jurídico, integrado también por el abogado David Norero, emplazó a las autoridades del Ministerio del Interior y del SNAI a exhibir las supuestas pruebas. Según la versión de la defensa, el propio organismo penitenciario conoce la verdadera identidad del recluso que redactó un manuscrito incitando a las protestas. Por tal motivo, exigieron formalmente una pericia grafotécnica inmediata para demostrar fehacientemente que la caligrafía de dicho documento no corresponde al burgomaestre.
Paralelamente, denunciaron presuntas arbitrariedades y represalias injustificadas dentro de la prisión, alegando que a Alvarez se le retiró su Biblia a modo de castigo por hechos ajenos a su conducta. Ante la situación, la defensa exigió una rectificación pública y disculpas institucionales por parte del Ejecutivo.
El debate escaló al ámbito legislativo cuando el asambleísta nacional Raúl Chávez respaldó los reclamos legales de Alvarez, acusando al Gobierno de utilizar la situación carcelaria como una cortina de humo mediática. El alcalde de Guayaquil permanece recluido en la Cárcel del Encuentro enfrentando procesos judiciales relacionados con los denominados casos Triple A y Goleada.(I)
