Pobre corazón entristecido
Quito, Ecuador
Cuentan las buenas lenguas que los revolucionarios están nerviosos. Que se acerca la fecha de las nuevas elecciones y los tiene mal la posibilidad de que la fiesta se les acabe en pocos meses. Que nadie sabe la receta para no caer en el saco de la desgracia. Que no atinan qué pirueta inventarse para robarse una sonrisa de Rafael y ser escogidos como integrantes del noveno triunfo.
