El mandatario Rafael Correa definió como «absolutamente ilegal e infundado» el paro nacional convocado para el 13 de agosto por la principal agrupación sindical ecuatoriano, el Frente Unitario de Trabajadores (FUT).
El presidente de Ecuador censuró a los dirigentes por querer volver «al país de los paros», recordando que en gobiernos anteriores eran frecuentes las medidas, sobre todo en el sector educativo. Advirtió que «el pasado no volverá» y aseguró que las convocatorias a huelga encontrarán al Gobierno «preparado».
La plataforma de este paro nacional sindical e indígena plantea el rechazo al nuevo código de trabajo, a las leyes de agua y tierras, a los impuestos a la herencia y plusvalía y rechaza las enmiendas constitucionales para la reelección indefinida de las autoridades de elección popular.
Además, exige el libre acceso a la educación universitaria y rechaza la creación de un nuevo organismo que regula los servicios de salud, según explicó el diario mexicano La Jornada.
El movimiento oficialista Alianza Pais también organizó contramarchas de apoyo al Gobierno, que convocó a un diálogo nacional sobre la justicia social y la redistribución de la riqueza.
La presencia del papa Francisco en Ecuador entre el 5 y 8 de julio generó una tregua en las protestas, que se han reactivado paulatinamente tras su partida. [I]