La reina Isabel II del Reino Unido planea retirarse de escena cuando cumpla 95 años (en 18 meses) sin abdicar, pero dejando todas sus funciones a su hijo Carlos de Inglaterra, de 71 años, en calidad de «príncipe regente», según ha reportado The Daily Mail, citando fuentes anónimas del Palacio de Buckingham.
La última vez que el Reino Unido ensayó la figura del “príncipe regente” fue en 1811, cuando la enajenación mental de Jorge III llevaron a que su hijo mayor, Jorge IV, asumiera las obligaciones del monarca.
La decisión de la reina ya se está ejecutando en la práctica. En 2018 Isabel II presidió 283 eventos mientras Carlos fue la figura relevante en 507 ocasiones.
Según la prensa británica, el papel del príncipe de Gales es ya tan influyente que la semana pasada, desde Nueva Zelanda, donde se encontraba en visita oficial, coordinó con su madre la reina el anuncio inmediato de que su hermano menor, el príncipe Andrés, envuelto en un escándalo sexual en el que se lo acusa de tener sexo no consentido con una menos de 17 años, fue obligado a retirarse de todas sus funciones públicas.